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Pueblo topás

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Topases

Representación de un topás o mardica con su esposa (siglo XVII).
Otros nombres Topasses
Tupases
Topas
Topaz
Portugueses negros
Larantuqueiros
Ubicación Timor, Solor y Flores
Idioma portugués
malayo
lenguas timorenses
lenguas florenses
Religión catolicismo
Etnias relacionadas Larantuqueiros
Mardicas
mestizos lusoasiáticos
Asentamientos importantes
Larantuka
Lifau
Oe-Cusse Ambeno
Timor
Solor
Flores

Los topases (también conocidos como topasses, tupases, topas, topaz, portugueses negros o larantuqueiros) fueron una comunidad lusoasiática católica establecida en Timor, Solor y Flores desde el siglo XVI. Formada por descendientes de portugueses, poblaciones locales y otros grupos asiáticos, constituyó una poderosa élite militar, comercial y política que ejerció una amplia influencia en las islas menores de la Sonda durante los siglos XVII y XVIII.[1][2]

Surgidos en el ámbito del Imperio portugués en el sudeste asiático, los topases desarrollaron una extensa red de alianzas con diversos reinos de Timor y de las islas vecinas, actuando con considerable autonomía respecto a las autoridades coloniales portuguesas. Durante los siglos XVII y XVIII controlaron buena parte del comercio del sándalo timorense y desempeñaron un papel fundamental en la configuración política de Timor portugués, Oe-Cusse Ambeno, Lifau, Larantuka, Solor y Flores.[3]

Etimología

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El origen del término topás no está plenamente esclarecido. La explicación más aceptada lo relaciona con el vocablo tamil tuppasi (también dobashi en otras lenguas del subcontinente indio), que significa «intérprete», «traductor» o «persona bilingüe».[4][5]

Otra hipótesis, menos aceptada, vincula el término con la palabra hindi topi («sombrero»), en referencia al sombrero de estilo europeo utilizado por los miembros de estas comunidades como distintivo de su vinculación cultural al mundo portugués. De esta interpretación derivarían expresiones documentadas en diversas fuentes históricas, como gente de chapéu («gente del sombrero») en portugués o gens à chapeau en francés.[3]

Durante los siglos XVI y XVII, el término topás se empleó en distintas regiones del Estado da Índia y del Imperio portugués en Asia para designar a intérpretes, soldados, auxiliares y personas de ascendencia mixta vinculadas a la cultura portuguesa. Con el tiempo, la denominación pasó a asociarse de forma específica con la comunidad lusoasiática establecida en Timor, Solor y Flores, cuyos miembros llegaron a desempeñar un papel predominante en la política y el comercio de la región.[5][3]

Origen y composición

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Los topases surgieron en el contexto de la expansión del Imperio portugués en las islas menores de la Sonda durante el siglo XVI. Su origen se encuentra en la formación de comunidades lusoasiáticas establecidas en Solor, Flores y Timor, integradas por comerciantes, soldados, misioneros, funcionarios y colonos portugueses que se mezclaron con las poblaciones locales.[3]

Con el tiempo, la comunidad incorporó también elementos procedentes de otras regiones de Asia, entre ellos malayos, indios, habitantes de Macao, libertos, descendientes de esclavos cristianizados y, en algunos casos, europeos no portugueses integrados en las estructuras de poder locales, incluidos desertores neerlandeses.[2][6]

Por ello, los topases no constituyeron una etnia homogénea en sentido estricto, sino una comunidad lusoasiática definida por vínculos políticos, militares, comerciales, culturales y religiosos. Su identidad colectiva se articuló en torno a la lengua portuguesa, el catolicismo y una red de alianzas que les permitió ejercer una notable influencia sobre amplias zonas de Timor, Solor y Flores.[3]

Entre los grupos históricamente relacionados destacaron los mardicas, comunidades cristianas de origen diverso vinculadas principalmente a la esfera de influencia neerlandesa. Aunque compartían determinados elementos culturales de tradición portuguesa, los topases mantuvieron una relación generalmente conflictiva con la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales, principal rival de sus intereses políticos y comerciales en la región.[4]

Historia

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Formación de la comunidad

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Los orígenes de la comunidad topás se remontan a la expansión portuguesa en las islas menores de la Sonda durante el siglo XVI. Los primeros asentamientos permanentes vinculados al Imperio portugués se establecieron en Solor, donde comerciantes, misioneros dominicos, soldados y poblaciones locales desarrollaron una red de intercambios centrada principalmente en el comercio del sándalo procedente de Timor.[7]

A lo largo de los siglos XVI y XVII, estas comunidades fueron incorporando elementos procedentes de diversas regiones de Asia, dando lugar a una población lusoasiática de carácter mestizo estrechamente vinculada al catolicismo y a la cultura portuguesa.[3]

La conquista neerlandesa de la fortaleza portuguesa de Solor en 1613 constituyó un acontecimiento decisivo en la formación de la comunidad topás. Tras la caída del enclave, gran parte de la población portuguesa, mestiza y cristianizada se trasladó a Larantuka, en la costa oriental de Flores, donde se consolidó un nuevo centro de poder regional.[8]

Durante las décadas siguientes, Larantuka se convirtió en el principal núcleo político, militar y religioso de los topases, así como en la base desde la que extendieron su influencia sobre Timor, Solor y otras islas vecinas.[3]

Expansión en Timor

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Durante el siglo XVII, los topases consolidaron su presencia en Timor y desarrollaron una extensa red de alianzas con los reinos indígenas de la isla. Este proceso se aceleró tras el establecimiento de comunidades lusoasiáticas permanentes en la región y el progresivo desplazamiento del centro de poder topás desde Larantuka hacia Timor.[3]

Un acontecimiento decisivo tuvo lugar en 1641, cuando el líder topás Francisco Fernandes dirigió una expedición militar contra la influencia del sultanato de Makasar y sus aliados en Timor. La campaña permitió ampliar notablemente la presencia portuguesa en el interior de la isla y reforzó la posición de los topases como principal fuerza político-militar vinculada a Portugal en la región.[9][3]

La expansión topás se apoyó principalmente en una compleja red de alianzas con los gobernantes locales. Numerosos reyes y liurai timorenses aceptaron el bautismo católico, reconocieron formalmente la soberanía del rey de Portugal y recibieron títulos y distinciones de tradición portuguesa, conservando al mismo tiempo una amplia autonomía en los asuntos internos de sus respectivos dominios.[3]

Este sistema permitió a los topases extender su influencia sobre amplias zonas de Timor sin necesidad de establecer una administración colonial directa, configurando una red de dependencias y alianzas que algunos historiadores han descrito como un «imperio portugués informal».[3]

Las familias Hornay y da Costa

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Desde la segunda mitad del siglo XVII, el liderazgo político y militar de la comunidad topás estuvo dominado por dos grandes linajes: los Hornay y los da Costa. Ambas familias concentraron durante generaciones los principales cargos de autoridad y desempeñaron un papel decisivo en la política de Timor y de las islas vecinas.[10]

Los Hornay descendían de Jan da Hornay, un neerlandés que pasó al servicio de los portugueses y cuyos descendientes se integraron plenamente en la comunidad topás. Los da Costa, por su parte, procedían de una influyente familia lusoasiática establecida en Timor y estrechamente vinculada a las redes comerciales, militares y políticas de la región.[10]

Durante más de un siglo, ambas familias se alternaron frecuentemente en el ejercicio del poder. Su autoridad se sustentaba en el control de una parte sustancial del comercio del sándalo, las alianzas con los reinos timorenses, el mando de fuerzas militares propias y su capacidad para actuar como intermediarios entre las élites locales y las autoridades portuguesas.[3]

La influencia de los Hornay y los da Costa fue tan considerable que, en numerosos momentos, actuaron de facto como gobernantes autónomos, limitando la capacidad de intervención de los gobernadores portugueses y condicionando la política colonial en Timor.[3][2]

Entre sus miembros más destacados figuraron António Hornay, considerado uno de los dirigentes topases más poderosos de finales del siglo XVII, y Gaspar da Costa, cuya muerte en la batalla de Penfui (1749) marcó el inicio del declive de la hegemonía topás en Timor.[3]

Dominio del comercio del sándalo

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La principal base económica del poder topás fue el control de una parte sustancial del comercio del sándalo de Timor, uno de los productos más valiosos del comercio asiático durante la Edad Moderna. Su madera aromática era muy apreciada en China, la India, Siam y otros mercados de Asia por sus usos religiosos, medicinales, artesanales y ceremoniales.[9][3]

Aunque la explotación y recolección del recurso permanecían fundamentalmente en manos de los reinos timorenses, los topases controlaban buena parte de las rutas de transporte, los intercambios comerciales y la exportación del producto. A través de sus alianzas con los gobernantes locales, canalizaron el comercio del sándalo hacia diversos centros del mundo asiático, entre ellos Macao, Goa, Batavia y Siam.[3]

Los beneficios obtenidos de esta actividad permitieron financiar fuerzas militares propias, mantener complejas redes diplomáticas y comerciales y consolidar la autoridad de los principales linajes topases. Durante más de un siglo, el comercio del sándalo constituyó el principal fundamento económico de su predominio político en Timor, Solor y Flores.[8][3]

El control de estas redes mercantiles permitió a los topases actuar como intermediarios entre los productores timorenses y los grandes mercados asiáticos, convirtiéndose en uno de los actores económicos más influyentes de las islas menores de la Sonda durante los siglos XVII y XVIII.[3]

Relaciones con Portugal y los Países Bajos

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Aunque reconocían formalmente la soberanía del rey de Portugal y se identificaban con la tradición política y religiosa portuguesa, los topases actuaban en la práctica con una considerable autonomía respecto a las autoridades coloniales del Estado portugués de la India, establecidas en Goa, y a los gobernadores enviados a Timor.[3]

A lo largo de los siglos XVII y XVIII, los dirigentes topases desarrollaron estructuras de poder propias y defendieron con firmeza sus intereses comerciales y políticos. En numerosas ocasiones entraron en conflicto con las autoridades portuguesas, llegando a desafiar órdenes oficiales, expulsar gobernadores y ejercer un control efectivo sobre amplias zonas de Timor sin intervención directa de Lisboa o Goa.[2][3]

Paralelamente, mantuvieron una prolongada rivalidad con la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales (VOC), principal instrumento de la expansión neerlandesa en el archipiélago indonesio. Durante las décadas de 1650 y 1660, los topases y sus aliados timorenses infligieron varias derrotas a las expediciones neerlandesas, contribuyendo decisivamente a frenar la expansión de la VOC en Timor y a preservar la influencia portuguesa en gran parte de la isla.[4][3]

La tensión entre los topases y las autoridades portuguesas alcanzó tal intensidad que, en 1769, el gobernador portugués abandonó Lifau, tradicional capital del Timor portugués, y trasladó la sede de la administración colonial a Dili. Este acontecimiento marcó el final de la hegemonía topás en la costa norte de Timor y el inicio de una nueva etapa en la historia colonial portuguesa de la isla.[8][3]

Batalla de Penfui

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El principal punto de inflexión en la historia de los topases fue la batalla de Penfui, librada el 9 de noviembre de 1749 en las proximidades de Kupang, principal enclave de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales (VOC) en Timor.[10]

Bajo el mando de Gaspar da Costa, los topases y sus aliados timorenses emprendieron una gran campaña militar destinada a destruir la posición neerlandesa de Kupang y restaurar su predominio sobre la isla. Sin embargo, las fuerzas de la VOC, apoyadas por varios reinos aliados de Timor Occidental, infligieron una derrota decisiva al ejército topás.[4]

Gaspar da Costa murió durante el enfrentamiento y una parte significativa de la élite militar topás resultó destruida. La derrota provocó además la deserción de numerosos aliados timorenses, debilitando gravemente la red de alianzas que había sustentado el poder topás durante generaciones y favoreciendo el progresivo alineamiento de diversos reinos occidentales con los neerlandeses.[9]

Aunque los topases conservaron influencia en distintas regiones de Timor, Oe-Cusse Ambeno y Flores, la batalla de Penfui marcó el inicio de un prolongado proceso de declive político y militar. Asimismo, permitió la consolidación de la presencia neerlandesa en gran parte de Timor Occidental y contribuyó a la formación de dos esferas de influencia coloniales en la isla que, con diversas modificaciones, perduraron hasta el siglo XX.[3]

Declive

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La derrota sufrida en la batalla de Penfui (1749) marcó el inicio del declive de la hegemonía topás en Timor. Aunque la comunidad conservó influencia en diversas regiones de la isla y en Flores, nunca volvió a recuperar el predominio político y militar que había ejercido durante los siglos XVII y primera mitad del XVIII.[3][10]

Durante la segunda mitad del siglo XVIII y el siglo XIX, los topases fueron perdiendo progresivamente su poder como consecuencia de diversos factores, entre ellos la disminución del comercio del sándalo timorense, el fortalecimiento de las administraciones coloniales portuguesa y neerlandesa, la transformación de las redes comerciales regionales y los cambios políticos producidos en los reinos de Timor y las islas vecinas.[11][3]

A medida que avanzó el siglo XIX, la identidad topás fue diluyéndose gradualmente y el término dejó de utilizarse con frecuencia en la documentación oficial. Sin embargo, varias familias descendientes de los antiguos linajes topases, especialmente los Hornay y los da Costa, continuaron desempeñando funciones de autoridad local en Oe-Cusse Ambeno y otras regiones timorenses, conservando parte de su prestigio e influencia hasta época contemporánea.[12]

Pese a su desaparición como comunidad política diferenciada, los topases dejaron una profunda huella en la historia de Timor, contribuyendo a la difusión del catolicismo, de la cultura portuguesa y de diversas estructuras políticas que continuaron influyendo en la región durante los siglos posteriores.[3]

Cultura

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Los topases constituían una comunidad lusoasiática y multilingüe. El portugués era la lengua de prestigio utilizada en la administración, la diplomacia y la práctica religiosa, mientras que el malayo desempeñaba un importante papel como lengua de comercio e intercambio regional. Junto a ellas, los miembros de la comunidad utilizaban diversas lenguas locales de Timor, Solor y Flores, reflejando el carácter multicultural de la sociedad topás.[11][3]

La religión católica constituyó uno de los principales elementos de cohesión de la comunidad. Los misioneros dominicos desempeñaron un papel fundamental en la difusión del cristianismo en la región y contribuyeron decisivamente a la consolidación de las redes políticas y sociales sobre las que se sustentó el poder topás.[3][8]

La cultura topás combinó elementos portugueses y asiáticos. Sus miembros adoptaron nombres portugueses, practicaron el catolicismo y mantuvieron vínculos simbólicos con la monarquía portuguesa, al tiempo que conservaron numerosas costumbres locales y establecieron alianzas matrimoniales con las élites indígenas de Timor y las islas vecinas.[2]

La identidad topás no se basaba exclusivamente en el origen étnico, sino también en la pertenencia a una comunidad política, religiosa y cultural diferenciada. Esta identidad permitió integrar bajo una misma estructura a individuos de procedencias diversas, incluyendo portugueses, timorenses, florenses, malayos, indios y otros grupos asiáticos vinculados al ámbito de influencia portuguesa.[3]

Legado

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Aunque desaparecieron gradualmente como comunidad política diferenciada durante el siglo XIX, los topases dejaron una profunda huella en la historia, la cultura y la organización política de Timor, Solor y Flores.

Su influencia contribuyó decisivamente a la consolidación del catolicismo en el este del archipiélago malayo, especialmente en Timor Oriental, Oe-Cusse Ambeno, Solor y la región de Larantuka, donde diversas tradiciones religiosas de origen portugués continúan vigentes en la actualidad.[3]

Los topases desempeñaron asimismo un papel fundamental en la difusión de la lengua portuguesa y de diversos elementos culturales asociados al Imperio portugués, incluyendo la adopción de nombres portugueses, determinadas prácticas jurídicas y diplomáticas y formas de organización política que posteriormente fueron incorporadas por la administración colonial portuguesa en Timor.[10]

Diversas familias descendientes de los antiguos linajes topases, especialmente los Hornay y los da Costa, continuaron ocupando posiciones de prestigio e influencia en Oe-Cusse Ambeno y otras regiones timorenses durante los siglos XIX y XX.[12]

La experiencia histórica de los topases constituye uno de los ejemplos más significativos de comunidad lusoasiática surgida en el ámbito del Imperio portugués. Su actuación contribuyó decisivamente a la expansión de la influencia portuguesa en Timor y desempeñó un papel fundamental en la configuración histórica de las relaciones políticas, culturales y religiosas que caracterizaron la región hasta el final del período colonial.[3][4]

Véase también

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Referencias

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  1. Andaya, Leonard Y. (2010). «The 'informal Portuguese empire' and the Topasses in the Solor archipelago and Timor in the seventeenth and eighteenth centuries». Journal of Southeast Asian Studies 41 (3): 391-420.
  2. 1 2 3 4 5 Hägerdal, Hans (2007). «Colonial or Indigenous Rule? The Black Portuguese of Timor in the 17th and 18th Centuries». IIAS Newsletter (44).
  3. 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 Andaya, Leonard Y. (2010). «The 'informal Portuguese empire' and the Topasses in the Solor archipelago and Timor in the seventeenth and eighteenth centuries». Journal of Southeast Asian Studies 41 (3): 391-420.
  4. 1 2 3 4 5 Boxer, C. R. (1947). The Topasses of Timor. Koninklijk Instituut voor Taal-, Land- en Volkenkunde.
  5. 1 2 Yule, Henry; Burnell, A. C. (1996). Hobson-Jobson: The Anglo-Indian Dictionary. Wordsworth.
  6. Fox, James J. (2003). Out of the Ashes: Destruction and Reconstruction of East Timor. ANU Press.
  7. Leitão, Humberto (1948). Os Portugueses em Solor e Timor de 1515 a 1702. Liga dos Combatentes da Grande Guerra.
  8. 1 2 3 4 Matos, Artur Teodoro de (1974). Timor Português, 1515-1769. Instituto Histórico Infante Dom Henrique.
  9. 1 2 3 Roever, Arend de (2002). De jacht op sandelhout: De VOC en de tweedeling van Timor in de zeventiende eeuw. Walburg Pers.
  10. 1 2 3 4 5 Hägerdal, Hans (2012). Lords of the Land, Lords of the Sea: Conflict and Adaptation in Early Colonial Timor, 1600-1800. Brill.
  11. 1 2 Fox, James J. (1996). The Paradox of Powerlessness. ANU Press.
  12. 1 2 Yoder, L. S. M. (2005). Custom, Codification, Collaborating: Integrating the Legacy of Land and Forest Authorities in Oecusse Enclave, East Timor (Tesis). Yale University.

Bibliografía

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  • Boxer, C. R. (1947). The Topasses of Timor. Koninklijk Instituut voor Taal-, Land- en Volkenkunde. 
  • Andaya, Leonard Y. (2010). «The 'informal Portuguese empire' and the Topasses in the Solor archipelago and Timor in the seventeenth and eighteenth centuries». Journal of Southeast Asian Studies 41 (3): 391-420. 
  • Hägerdal, Hans (2007). «Colonial or Indigenous Rule? The Black Portuguese of Timor in the 17th and 18th Centuries». IIAS Newsletter (44). 
  • Hägerdal, Hans (2012). Lords of the Land, Lords of the Sea: Conflict and Adaptation in Early Colonial Timor, 1600-1800. Brill. 
  • Leitão, Humberto (1948). Os Portugueses em Solor e Timor de 1515 a 1702. Liga dos Combatentes da Grande Guerra. 
  • Matos, Artur Teodoro de (1974). Timor Português, 1515-1769. Instituto Histórico Infante Dom Henrique. 
  • Roever, Arend de (2002). De jacht op sandelhout: De VOC en de tweedeling van Timor in de zeventiende eeuw. Walburg Pers. 
  • Fox, James J. (2003). Out of the Ashes: Destruction and Reconstruction of East Timor. ANU Press. 
  • Yoder, L. S. M. (2005). Custom, Codification, Collaborating: Integrating the Legacy of Land and Forest Authorities in Oecusse Enclave, East Timor (Tesis). Yale University. 

Enlaces externos

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