Edipodia
| Edipodia (épica arcaica) | |||||
|---|---|---|---|---|---|
| de Cinetón de Lacedemonia | |||||
|
Edipo matando a la Esfinge. | |||||
| Género | poema épico | ||||
| Subgénero | epopeya | ||||
| Tema(s) | Ciclo Tebano | ||||
| Idioma | Griego antiguo | ||||
| Título original | ἡ Οἰδιπόδεια | ||||
| Serie | |||||
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La Edipodia (en griego antiguo: ἡ Οἰδιπόδεια, ἡ Οἰδιποδία o τὰ Οἰδιπόδιαː 'Oedipodea') es una epopeya griega que narra acontecimientos del Ciclo Tebano, particularmente todo lo que refiere al mito de Edipo, su protagonista.
Autoría y datación
[editar]De los antiguos, la única alusión a otro autor de la Edipodia es la que refiere al poeta Cinetón de Lacedemonia, proveída por la Tabula Borgiana.[1] Además de la Edipodia, se le considera también autor de la Pequeña Ilíada, una Heraclea, poemas genealógicos y épicos, y por último, la Telegonía.[2] Sin embargo, no es seguro su autoría.
De todas maneras, se cree que la Edipodia fue compuesta a mediados del siglo VIII a. C.[3] La Edipodia, por tanto, ya tendría circulación a mediados del siglo V a. C. de ser cierta la información de Pausanias acerca de que el pintor Onasias pintó a la reina Euriganía observando la batalla entre Eteocles y Polinices.[4]
Composición y fragmentos
[editar]De la extensión y totalidad de la Edipodia nada sabemos. Se ha planteado, como G. L. Huxley, que existiría, debido a las diferencias entre la información de la Tabula Borgiana y los fragmentos, dos Edipodia, una beocia y una lacedemonia.[5]
En la edición de Alberto Bernabé, este solo adscribe dos fragmentos (F 1 - 2) a la Edipodia,[3] mientras que M. L. West le suscribe tres (F 1 - 3), aunque siendo el F 2 de carácter hipotético.[6]
| Tabla Comparativa
(Fragmentos) | ||
|---|---|---|
| Bernabé | West | Davies |
| 1 | 3 | 1 |
| 2 | 1 | 2 |
| --- | 2* | --- |
Argumento
[editar]El único testimonio extenso que nos permite dilucidar acerca del posible argumento de la Edipodia es el ofrecido por un epítome atribuido a Pisandro, un mitógrafo helenístico.[7]
Cuenta Pisandro que la Esfinge les fue enviada a los tebanos desde las más remotas regiones de Etiopía debido a la cólera de Hera porque no habían castigado a Layo por su impiedad en relación con su inicuo amor por Crisipo, al que raptó de Pisa. Era la Esfinge, según se describe, un ser con cola de serpiente. Apoderándose de grandes y pequeños, los devoraba, y entre ellos, también a Hemón, el hijo de Creonte, y a Hipio, el hijo de Eurínomo, el que había combatido con los Centauros. Eran Eurínomo y Eyoneo hijos de Magnete el Eólida y de Filódica. Hipio, aunque era un extranjero, fue muerto por la Esfinge, y Eyoneo, por Enómaco, del mismo modo que los demás pretendientes. Layo fue el primero que tuvo este amor ilícito. Crisipo, por vergüenza, se dio muerte con su espada. Entonces Tiresias, sabedor, como adivino que era, de que Layo era aborrecido por los dioses, lo disuadió de seguir el camino hacia Apolo, aconsejándole que hiciera mejor sacrificios en honor de la diosa Hera tutelar de los matrimonios. El lo desdeñaba, pero cuando partió por fin, fue muerto en la encrucijada él y su auriga, porque había golpeado con su látigo a Edipo. Tras matarlos, los enterró en seguida con sus mantos, pero se apoderó del cinturón y de la espada de Layo y se los llevó consigo. Tras cambiar de dirección el carro, se lo entregó a Pólibo. Luego se casó con su madre, una vez resuelto el enigma. Después de eso, tras haber celebrado unos sacrificios en el Citerón, regresó, llevando a Yocasta en el carro. Al llegar a las cercanías de aquel lugar y acordándose de la encrucijada, le mostró a Yocasta el lugar, le refirió el asunto y le enseñó el cinturón. Ella se afectó terriblemente, pero no obstante guardaba silencio, pues no sabía que era su hijo. Después de eso llegó un anciano caballerizo de Sición que se lo contó todo: cómo lo había hallado, se había hecho cargo de él y se lo había llevado a Mérope. Al mismo tiempo le enseñaba los pañales y le pedía una recompensa por haberlo salvado. Así se supo todo. Dicen que después de la muerte de Yocasta y su propia ceguera se casó con la doncella Euriganía, de la que le nacieron los cuatro hijos. Hasta aquí, lo que dice Pisandro.
E. L. de Kock ha determinado que ante las incertidumbres de desentrañar las fuentes que Pisandro utiliza para construir su epítome, no podemos tener este texto como una base sólido ni única para reconstruir la narrativa de la Edipodia.[8] Alberto Bernabé considera que existen evidentes rasgos modernizadores en el texto del epítome lo que demuestra que hay motivos que no pertenecen a la Edipodia.[9] Sin embargo, gracias a los tres fragmentos supervivientes del poema podemos denotar que sí hay motivos reales. Acerca del famoso conflicto entre Edipo y la Esfinge, hay dos fragmentos que nos dan dos características del monstruo: su antropofagia (F 2 Bernabé) y el acertijo (F 3 West).
Los que escribieron la Edipodia —ningún otro habla de este modo acerca de la Esfinge— dicen: Pero además (la Esfinge devoró) al más hermoso y deseable de todos, al hijo amado del irreprochable Creonte, al divino Hemón.

Aunque dudoso el F 3 West, este argumenta que al retrotraerse hasta Asclepíades de Trágilo, un mitógrafo de mediados del siglo IV a. C., es un buen chance de que estos hexámetros fuesen extraídos desde la Edipodia.[6]
Hay sobre la tierra una criatura de dos patas y cuatro patas con una sola voz, y de tres pies; es capaz de cambiar de forma, única entre todas las criaturas de la tierra, el cielo y el mar. Cuando camina con el mayor número de patas, más débiles son sus miembros.
El último fragmento (F 1 Bernabé), expuesto por el geógrafo Pausanias, es acerca de las nupcias de Edipo, en donde se confronta la idea de la relación incestuosa de Edipo con su madre Epicasta, y la paternidad de su progenie: Eteocles, Polinices, Antígona e Ismene. De esta forma, según este fragmento, la madre de éstos sería Euriganía, hija de Hiperfante.
No creo que llegara a tener hijos de ella (de Yocasta), a juzgar por el testimonio de Homero, que dice en la Odisea: «Vi a la madre de Edipo, a la hermosa Epicasta, que cometió una gran falta por las ignorancias de su mente, al casarse con su propio hijo. Él, tras haber dado muerte y despojado a su padre, la desposó. Pero inmediatamente los dioses lo hicieron notorio entre los hombres.» ¿Cómo, pues, lo habrían hecho notorio inmediatamente si efectivamente hubiera tenido Edipo cuatro hijos de Epicasta? Por tanto, fue de Eurigania, la hija de Hiperfante, de quien nacieron. Lo manifiesta también el autor del poema épico que llaman la Edipodia.
Referencias
[editar]Bibliografía
[editar](a) Ediciones:
- Bernabé, Alberto. Poetae Epici Graeci. Pars I. Testimonia et Fragmenta. Teubner-Sttugart-Leipzieg: Bibliotheca Scriptorvm Graecorvm et Romanorvm Tevbneriana. 1996.
- Bernabé, Alberto. Fragmentos de Épica Griega. 1° reimpr. Madrid: Gredos. 1999.
- Davies, Malcolm. Epicorum Graecorum Fragmenta. Gotinga: Vandenhoeck & Ruprecht. 1988.
- West, M. L. Greek Epic Fragmentary. Cambridge-Londres: Harvard University Press. 2003.
(b) Estudios:
- Huxley, G. L. Greek Epic Poetry from Eumelos to Panyassis. Londres: Faber and Faber. 1969.
- Kock, E. L. "The Peisandros Scholium - Its Sources, Unity and Relationship to Euripides' 'Chryssipos'". Acta Classica 5 (1962): 15-37.
- Fantuzzi, M. & Tsagalis, C. The Greek Epic Cycle and its Ancient Reception. Cambridge: Cambridge University Press. 2015.