CULTURA Berlinale

'La invenci�n de la infancia'

Imagen de 'Boyhood'

Imagen de 'Boyhood'

  • 'Boyhood', de Richard Linklater, deslumbra con la m�s conmovedora descripci�n posible de la herida del tiempo y propone reglas nuevas a eso llamado cine

En una escena de 'Boyhood', el padre intenta explicar a su hijo la precisi�n y complejidad de una canci�n que se escucha en la radio del coche. "F�jate en la producci�n", le dice. El chaval le mira. Y lo hace como si en ese preciso instante su querido progenitor se hubiera convertido en un alien peligroso a punto de hacer explotar la Tierra. No es tanto incomunicaci�n, que tambi�n, como la propia naturaleza mutante de la vida. La distancia no es tanto f�sica como temporal. Y eso afecta a todo. "�De qu� mierdas est� hablando este sujeto extra�o?", parece pensar el cr�o.

Y, en efecto, de esto trata la pel�cula presentada por Richard Linklater en la Berlinale: del m�s extra�o de los sujetos; del tiempo, de esa rid�cula ficci�n que nos define. A nosotros y, ya que estamos, al propio cine. De repente, el director de Austin avanza un paso m�s y coloca a ese peculiar invento de los Lumi�re en una posici�n quiz� completamente nueva. Suena radical porque lo es.

La historia es conocida por, quiz�, enfermizamente original. Linklater propuso a un grupo de actores (Ethan Hawk y Patricia Arquette a la cabeza) y un par de cr�os (Ellar Coltrane y Lorelei Linklater, su hija de verdad) rodar una pel�cula durante 12 a�os. Se trataba de verles crecer ante la c�mara. Desde la infancia a ese momento impreciso en todo deja de tener sentido. Y para siempre. La infancia como argumento o, mejor, como herida. Recu�rdese, ning�n ni�o sabe lo que es la infancia. Para hablar de ella es necesario haberla perdido antes.

Lo que bien podr�a parecer el argumento de una v�deo instalaci�n ideada para desangrar, por ejemplo, a la Diputaci�n provincial de Teruel en nombre del arte ma�o de vanguardia, en manos de Linklater se convierte en un delicado, preciso y evocador recorrido por todo lo que duele. S�lo lo que hace sangre, recuerden, importa.

Lejos del experimentalismo de pandereta, la estrategia no es otra que convertir la pantalla en un espejo; devolver a la mirada del espectador el espect�culo extravagante, furioso y rid�culo de la existencia. Y as�, la c�mara se deposita, no simplemente narra, en cada uno de los gestos, tal vez intrascendentes, que acaban por configurar eso que en Facebook damos en llamar perfil y en los �lbumes de fotos antiguos, la vida.

Lejos de la intenci�n de 'Boyhood' el c�modo y tranquilizador recurso de la nostalgia. Ni un cent�metro de celuloide est� ah� con la intenci�n de conmover. Aunque lo haga. Y profundamente. Al contrario, todo el esfuerzo de la puesta en escena consiste en descartar el ternurismo de garrafa, el aniversario ocurrente. De la misma manera que se niega la impostura de la primera vez (el primer beso, el primer abanderado, el primer...) se evita con cuidado cualquier amago �pica.

A poco que nos fijemos, todo es demasiado vulgar para encima celebrarlo.

Y as�, la pel�cula avanza someti�ndose ella misma y constantemente a una doble pregunta (quiz� dos formas de preguntar lo mismo): �qu� es el tiempo para el cine?, �qu� es el tiempo para la ficci�n? y, m�s importante, �qu� es simplemente el tiempo? De ah� su importancia para la historia del cine (que es como el cine resiste al tiempo).

Dec�a Borges que "El universo [como el tiempo]... es una colecci�n no menos ideal que la de todos los caballos con que Shakespeare so�� -�uno, muchos, ninguno?- entre 1592 y 1594". Todo ello para demostrar con paciencia brillante que el tiempo no es m�s que una ficci�n ideada por el hombre para unir todos los instantes necesariamente inconexos que componen y justifican al hombre. Si les aburro, no me culpen. T�mense su tiempo

El cine y el tiempo

El cine es quiz� la forma de ficci�n que de forma m�s evidente se ha aliado con el tiempo (No es el momento para hablar de la m�sica). Pero su relaci�n con �l no siempre fue natural. Si hacemos caso a la taxonom�a ideada por el franc�s Gilles Deleuze, el tiempo fue en un principio una consecuencia derivada de la propia narraci�n cinematogr�fica, del montaje.

S�lo posteriormente, de la mano de gente como Rossellini, el cine se empe�a en ofrecer una imagen directa del propio tiempo. Fue, para aclararnos, cuando empezamos a aburrirnos en el cine. Y no me digan que no se acuerdan de Antonioni.

Pues es aqu� precisamente, en este debate que define y crea el cine moderno, donde se coloca la pel�cula de Linklater. Hablamos, para situarnos, del mismo individuo que en tres periodos sucesivos con una distancia de nueve a�os rod� la trilog�a 'Antes del amanecer', 'Antes del atardecer' y 'Antes del anochecer'. Los mismos actores crec�an ante la c�mara y con ellos sus preocupaciones y la de los espectadores.

Pues ahora se trata del paso adelante del que habl�bamos antes. Esta vez la propuesta es radical. El director juega a cuestionarse los l�mites. Todos ellos. Los que separan la ficci�n de la realidad ("El gui�n se mantuvo siempre atento a lo que pasaba fuera de la pel�cula en el momento de rodar"); la verdad de la mentira; la propia narraci�n de la posibilidad de ofrecer un sentido al absurdo de todo esto.

La imagen se convierte ella misma en tiempo que cuestiona precisamente el tiempo. Porque al fin y al cabo, la suma de todos los hechos que componen la vida no es menos artificial que la de todos los caballos que so�� Shakespeare (o Borges) en una noche de verano.

No s� si me siguen. Si la respuesta es s�, lo siento. No quer�a abusar de su tiempo.

Al final, queda una pel�cula sin precedentes, tan descomunal e inquietante como conmovedora. Magn�tica e irrenunciable. �Hemos dicho ya que es una obra maestra? Parece que se habla de un chaval de Texas desde el primer divorcio de su madre hasta la entrada en la universidad, y no. En realidad, se habla de todas las infancias del mundo; del tiempo que las sostiene. Se habla de todos nosotros.

Nunca antes una pel�cula se hab�a atrevido a tanto. Por cierto, �cu�ndo nos dimos cuenta de que nuestro padre, en realidad, era un alien?

¿Le ha resultado interesante?

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