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La sanidad en el frente de Los Monegros


El levantamiento militar del 17 de julio de 1936 da como consecuencia la guerra civil de 1936 a 1939 estableciendo dos bandos, el leal a la república y el sublevado. En zona republicana, el gobierno, por medio de un real decreto del 19 de julio, disuelve el ejército. La sociedad civil, a través de partidos políticos y sindicatos, se organiza en milicias para la defensa de la zona republicana y con ella se va organizando la sanidad con su propio personal y centros, pero también creando una sanidad de guerra, con expediciones sanitarias que acompañan a las columnas al frente y en la organización de puestos médicos de socorro y hospitales de sangre en el frente y retaguardia (Memoria. Osmonegros).

La sanidad en el frente de Los Monegros

Reconstrucción de la red sanitaria del frente y retaguardia a través de la red de bibliotecas del servicio de bibliotecas al frente.

Las columnas al frente

Efectivamente, a partir de finales del mes de julio de 1936, la sociedad civil, partidos políticos y sindicatos a través del Comité Central de las Milicias Antifascistas organizan diversas columnas de milicianos que parten de Barcelona al frente de Aragón (Situación de las diversas unidades y milicias republicanas en Los Monegros). Con ellas van columnas expedicionarias sanitarias.

De hecho, principalmente en Barcelona, el personal sanitario continúa prestando servicio en los diversos hospitales y centros. Incluso se van improvisando nuevos centros sanitarios, papel que también asume la Cruz Roja, entidad con experiencia en sanidad militar, que además de dar servicio, gracias a su principal hospital central de la Cruz Roja de la ciudad condal, calle Dos de Mayo, utiliza y adecua instalaciones propias e improvisa diversos centros (Carles Hervás i Puyal. Sanita a Catalunya durant la República i la Guerra Civil. Política i organització sanitàries del conflicto bèl lic).

Las columnas sanitarias van acompañando las columnas e instalando diferentes centros sanitarios, de puestos de socorro a hospitales de sangre que se van consolidando a medida que se va estabilizando el frente. Así, es notoria la presencia de la Cruz Roja como la ayuda internacional que, en el caso del frente de Los Monegros, se materializa por medio de la Spanish Medical Aid Committee (SMAC).

Sello de la 1ª Columna Sanitaria Expedicionaria.

Por lo tanto, la sanidad se va desarrollando y adquiriendo su propia dimensión, adaptándose a las cambiantes circunstancias sin dejar de prestar su servicio vital, de atender a los heridos del frente y civiles tanto en la vanguardia como en retaguardia, desarrollo que va de la mano de las columnas y la propia organización militar del frente. Columnas que, en el caso que nos ocupa del frente de Aragón, se relacionan a través de una Dirección Superior del Frente de Aragón y Estado Mayor posicionado en Sariñena.

La sanidad militar en España, orígenes

La organización sanitaria es en parte improvisada, pero también se basa en reglamentos y en estructuras sanitarias propias de la sanidad militar española. Uno de aquellos primeros reglamentos responde a la Real Orden del 1 de julio de 1896 que nace para establecer el servicio sanitario en campaña, un reglamento que proporciona una estructura al servicio de la sanidad militar.

En 1897, dicho reglamento se complementa con el servicio de Sanidad Militar, dado con la reestructuración del Ministerio de la Guerra. Y en los años posteriores se van produciendo varias restructuraciones, como el Reglamento de los Servicios de Retaguardia del 23 de noviembre de 1925 o el reglamento de Hospitales del 2 de octubre de 1935 (Juan Ramón Soler i Segón Organización de la sanidad militar en el ejército de la república durante la guerra civil española 1936 – 1939).

En definitiva, la sanidad durante la guerra se va enfrentando y adaptando a la necesidad de estructurar una red sanitaria, formaciones sanitarias destinadas a los diferentes frentes, columnas, cuerpos, y/o unidades, junto a la necesidad de coordinarse entre sí y depender de un Cuerpo Central de Sanidad.

Sin duda, una labor encomiable desarrollada por el personal sanitario, cometido que merece todo nuestro recuerdo y reconocimiento. A la memoria de todo el personal sanitario que lo dio todo por salvar vidas.

Con el inicio de la guerra se va estructurando una red sanitaria escalonada, improvisando, pero también basándose en reglamentos Reglamento para el servicio sanitario en campaña. R.O. de 1 de julio de 1896

Puestos de socorro, de batallón, regimentales o de brigada y divisionarios) la gran importancia de una correcta clasificación y selección de los heridos en los primeros escalones para evitar la congestión de los superiores, perfeccionamiento de los escalones de retaguardia, así como la necesaria y correcta especialización, tratamiento y medios de transporte.

hospitales de evacuación, de retaguardia y de convalecientes.

Servicios hospitales

Servicios de higiene

Servicios de transporte Parque móvil

Servicios de farmacia militar

Los escalafones de cada cuerpo hacen referencia a las diferentes disposiciones de las fuerzas; en tiempo de guerra estos, escalones están en relación con los de combate y se clasifican en:

* Servicios de División y Cuerpo de Ejército que corresponden a la primera línea y van desde la misma línea de fuego hasta el acantonamiento de las grandes unidades.

* Servicios de Ejércitos donde funcionan las unidades de retaguardia.

* Zona de Etapas, donde están los ‘Órganos de abastecimiento y evacuación, es una zona que no se divide.

Así pues, el servicio de sanidad se amolda a esta estructura de combate en forma de batallones, brigadas, divisiones y cuerpo de ejército, en zona de retaguardia, los hospitales de etapas o de evacuación, hospitales provisionales, hospitales militares. En la zona del interior funcionan los hospitales permanentes y los eventuales.

Juan Ramón Soler i Segón Organización de la sanidad militar en el ejército de la república durante la guerra civil española 1936 – 1939.

La sanidad en el frente. Una aproximación a los entresijos de la organización de la sanidad.

La organización de la sanidad de guerra es asumida por el Comité Central de las Milicias Antifascistas, del que dependen las diferentes columnas y milicias, por medio del Comité Sanitario. Para ello el Comité Central de Milicias antifascistas crea subcomités, entre ellos el de guerra que acaba creando subcomités, siendo, en el caso que nos ocupa, el de sanidad y el de aprovisionamiento.

Sello Control Sanitario. Cuartel General Columna Durruti CNT FAI.

Entre las primerias misiones del Comité Sanitario está la de inspección del estado de las columnas expedicionarias sanitarias para luego, por medio del servicio sanitario del Comité Central de las milicias antifascistas, ir organizando una red de hospitales y puestos de socorro. Sus funciones aparecen explicadas por el médico Enric Mias i Codina en un reportaje de La Publicitat del 4 de agosto a raíz de una visita de un grupo de periodistas y recogida por Carles Hervás i Puyal:

 “Cuida el aspecto sanitario de la campaña y de la hospitalización y estadística de los heridos. Controla todos los hospitales de sangre de Cataluña y tiene autoridad para cerrar todos aquellos que funcionan fuera de su control. Dispone de ambulancias sanitarias que van hasta la línea de fuego. De allí llevan los heridos a los trenes de evacuación que los trasladan a los Hospitales de Sangre de Reus y Lérida o a los de Barcelona.

Hemos enviado un equipo especializado en alta cirugía (traumatismos en la cabeza y al vientre) al Hospital de Sangre de Lérida. Hay otro Hospital de Sangre en Sariñena.

Un servicio muy interesante es el Servicio de Correo al Frente, con la colaboración de los Boys Scouts de Cataluña.

  • El Comité Sanitari está dividido en secciones:
  • Personal: hace el triaje de los camilleros, practicantes, médicos, a los cuales enrola y destina.
  • Abastecimiento: proporciona los alimentos a los sanitarios destinados.
  • Material quirúrgico.
  • Sueroterapia y vacunas.

Los jefes de estas secciones y otros médicos representantes de los partidos forman el Comité Directivo. 

El 17 de agosto de 1936 la Conselleria de Sanitat emite un Decreto que moviliza médicos y profesional sanitario al frente. A su vez dicta normas y recomendaciones para la organización de la asistencia de heridos en el frente. El frente de Aragón queda establecido en dos sectores, uno el sector Norte con sede en Sariñena, que abarca Siétamo, Tardienta, Robres, Alcubierre, Sierra de Lanaja y Castejón de Monegros y el sector Surque se extiende por Osera, Fuentes de Ebro, Pina, Quinto, Gelsa, La Zaida, Almochel y Lécera con dos cabezas de sector, Bujaraloz y Caspe (Carles Hervás i Puyal. Sanita a Catalunya durant la República i la Guerra Civil. Política i organització sanitàries del conflicto bèl lic).

El Comité Sanitario funciona hasta el 19 de septiembre cuando la Generalitat forma el Consell de Sanitat: “El Comité Sanitari afecto al Comité Central de Milicias Antifascistas funciona oficialmente hasta el 19 de septiembre de 1936 (D.O.G.C., 19 septiembre de 1936), fecha en que, por decreto de la Presidencia de la Generalitat, quedaba vinculada a la Conselleria de Sanitat con el nombre de Consell de Sanitat” (Carles Hervás i Puyal. Sanita a Catalunya durant la República i la Guerra Civil. Política i organització sanitàries del conflicto bèl lic). Aunque algunas fuentes citan el 6 de octubre cuando la Generalitat forma el Consell de Sanitat(Decreto 6 de octubre de 1936).

El Consell de Sanitat se encarga de la coordinación sanitaria, entre ella la relacionada con el frente aragonés “Centralizando y coordinando los servicios médicos, quirúrgicos y de higiene de la retaguardia y el frente” (Joan Ramon Soler i Segon Paper del Consell de sanitat de guerra de la Generalitat de Catalunya a la guerra civil espanyola. 1936-1939).

El 26 septiembre 1936 cambia el gobierno de Cataluña siendo asumido por Josep Tarradellas, siendo disuelto el Comité de Milicias Antifascistas el 1 octubre de 1936.

No obstante, en el Aragón libertario, el 6 de octubre de 1936 se constituye el Consejo Regional de Defensa de Aragón (6 de octubre de 1936 – 10 de agosto de 1937) asumiendo el cargo de Consejero de Sanidad y Asistencia Social José Duque.

El 20 de octubre de 1936 se crea el Servicio de Transfusión de sangre al frente, que pasa a depender del Consejo Sanitario de Guerra.

“De 70 hospitales de sangre creados en la retaguardia republicana en los inicios del conflicto únicamente 20 dependían del Ministerio de la Guerra, hasta que el 23 de enero de 1937 el gobierno de Largo Caballero promulgó una Orden Ministerial por el cual todos los hospitales con capacidad superior a 300 camas quedaban bajo control estatal.”

A finales de octubre de 1936 se inicia la militarización de las milicias, proceso que finaliza en abril de 1937. Los servicios sanitarios del frente de Los Monegros quedan perteneciendo al XI Cuerpo del Ejército, quedando el cuartel general establecido en Sariñena. De esta manera, el Consell de Sanitat de guerra dura hasta la primavera de 1937 cuando la sanidad es transferida al Ejército de la República.

Sello reconstruido de la Jefatura de Sanidad del XI Cuerpo Ejército.

El 25 de agosto de 1937 Pelai Villar es nombrado jefe de sanidad del XI Cuerpo del ejército “Acompañándole el Capitán Blay como director del hospital de campaña, el capitán Bas en la sección de Higiene y Desinfección, nombra un jefe de evacuaciones, asigna al capitán Joan Salvador Roca como ayudante de campo y Arandes le nombra como consejero de las cuestiones quirúrgicas” (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).

En enero de 1938 se restructura el organigrama sanitario del XI Cuerpo del Ejército (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).

A finales de marzo de 1938 el frente de Aragón cae en manos de las fuerzas sublevadas

La organización sanitaria en el frente

La primera organización sanitaria en el frente, como ya hemos apuntado anteriormente, va de la mano de las columnas en su avance. Se puede decir que las columnas incorporan su propio servicio de sanidad. Así, la expedición sanitaria de la columna Durruti se compone de 70-80 miembros de la Cruz Roja bajo la dirección del doctor Jaume Aiguader.

A medida que van avanzando las columnas, van a ir improvisando hospitales. En el caso de la  columna anarquista Durruti, tan solo alcanzar Candasnos, establece su primer hospital, aunque no dura mucho tiempo: “Lérida, 27. A veintiocho kilómetros de Fraga, en un pueblecillo llamado Candasnos, se ha establecido un hospital de sangre a la retaguardia de la columna. De momento, la dotación de dicho hospital la forman dos médicos, ocho practicantes, enfermeras y camilleros” (El Día Gráfico, martes 28 de julio de 1936). Igualmente lo recoge Carles Hervás i Puyal “En Candasnos la Cruz Roja de Lérida improvisa un hospital con un destacamento de médicos, practicantes, enfermeras y camilleros. Se atiende a los primeros heridos, aunque solamente funciona dos días llega a realizar 177 servicios. Se desplazan a Caspe donde instalan un nuevo lugar de primeros auxilios en el teatro local” (Carles Hervás i Puyal. Sanita a Catalunya durant la República i la Guerra Civil. Política i organització sanitàries del conflicto bèl lic).

Sello Sanida y Cruz Roja Columna Durruti.

A su vez, en el sector norte, la columna del POUM ubica un hospital en Sariñena y pronto se va realizando un despliegue de columnas apoyadas por la línea férrea Barcelona-Madrid, alcanzando posiciones como Grañén y Tardienta.

Progresivamente, en el mismo frente van instalando los primeros puestos de primeras atenciones, en el campo de batalla y en parapetos de las mismas trincheras, aprovechando cuevas y oquedades, para su posterior evacuación, a puestos de socorro u hospitales secundarios. Una evacuación que se realiza del frente por medio de las “auto-ambulancias”, a los hospitales de 1ª línea, puestos de socorro, donde se clasifican, atienden, realizan las operaciones de urgencia, a través del equipo quirúrgico, y, si es el caso, se evacuan a otros hospitales de 2ª.

Los Puestos de Socorro, también llamados hospitales primarios, respondían a centros de atención sanitarios próximos a la línea de frente, entre unos 2 a 4km. En el puesto, del que estaba al cargo un sargento y un cabo de sanidad militar, se solía proceder a la agrupación de heridos, la realización del primer triaje y clasificación de prioridad. En su caso rectificación de la primera cura o aplicación de la misma o evacuación mediante camilleros/muleros de sanidad o ambulancias a hospitales secundarios.

Instrucciones que debe seguir el médico de batallón que actúa en la línea de fuego, referente a la instalación del puesto de socorro y curas que debe practicar

Caracteres del puesto: Fundamentalmente, es el punto de reunión de los heridos de la unidad al cual está afecto. Debe instalarse lo más cerca posible de la línea de fuego, en sitio naturalmente resguardado del fuego directo del enemigo (paredón, barranco, etc.).

Curas que debe practicar: Las de verdadera urgencia, rectificar curas hechas por camilleros, absteniéndose en absoluto de practicar ninguna intervención, limitándose a detener hemorragias por el procedimiento más rápido y sencillo (compresión, agarrotamiento, etc.); inmovilizar fracturas, empleando los medios que tenga a mano; procurar evacuar sus bajas lo más rápidamente posible al puesto siguiente o de columna.

Organización de los servicios sanitarios en el frente aragonés.
Normas para la asistencia y evacuación de heridos.

La organización sanitaria, del comité de milicias, queda plasmada en el diario La Publicitat de agosto de 1936: «Las ambulancias sanitarias las tenemos organizadas según la tracción, en trenes y coches. Estas últimas van hasta la línea de fuego por tal de proporcionar los primeros auxilios a los heridos y atender su evacuación. Después se instalan los heridos en trenes hospitales que los trasladan a los hospitales de sangre que se han establecido en Reus y Lérida. Cuando el estado de los heridos lo precisa, otros trenes los transporta inmediatamente a Barcelona.» Ante la necesidad de procurar atender lo más pronto posible, el artículo señala: «Esta necesidad nos ha obligado también a establecer un hospital de sangre en Sariñena, cerca de las líneas avanzadas».

Puesto de socorro del cruce de Gelsa instalado con tiendas de campaña.

Con la estabilización del frente, en la retaguardia se crea una amplia red hospitalaria a lo largo del frente de Aragón. Especialmente los hospitales de Sangre, también llamados hospitales avanzados, secundarios o de campaña, que responden a una instalación sanitaria provisional, puntos de auxilio cercana a las líneas de frente, en torno a los 10-12 Km, destinados a estabilizar, operar y atender rápidamente a los heridos. Para Francesc Closa Salinas los hospitales avanzados “Situados en la vanguardia bélica” son llamados hospitales de Sangre “Puestos quirúrgicos avanzados” y se situaban en líneas de evacuación “Solía corresponder al jefe de sanidad de cada cuerpo del ejército. Intermedios entre los centros sanitarios de brigada y los hospitales base del cuerpo del ejército”.

Cada puesto debe tener tres equipos quirúrgicos, apunta Francesc Closa Salinas cuyo trabajo se realiza en turnos de ocho horas “Se trataba, básicamente, de equipos médicos liderados por un cirujano con capacidad para la realización de triajes, primeros cuidados e intervenciones de urgencia. Su reglamentación oficial era novela. Apareció hacia octubre del año 1935 y, por tanto, cuando estalló la guerra todavía no había tenido tiempo de desarrollarse ni consolidarse. En este decreto se definían qué eran y se concretaban tanto sus respectivas plantillas como la distribución en el territorio español. Unos días después, el hospital madrileño de Carabanchel alojaba la primera escuela de cirugía de guerra y aparecía el decreto que regulaba los servicios de la cirugía militar” (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).

“El hospital de campaña según el antiguo reglamento de campaña decía que ha de estar retirado a retaguardia protegido del fuego enemigo y con buenas comunicaciones y encargándose de los heridos intransportables. Se valoran las intervenciones a realizar en abdomen, tórax, extremidades, cráneo, etc. Operada la herida se hospitaliza o pasa al equipo de evacuación el cual se encarga de distribuir a los heridos en el siguiente escalón hospitales de retaguardia y los servicios”.

Juan Ramón Soler i Segón Organización de la sanidad militar en el ejército de la república durante la guerra civil española 1936 – 1939.

Desde la restructuración de octubre de 1937, cada equipo quirúrgico cuenta con un cirujano con funciones de jefe, un médico ayudante, dos practicantes y dos enfermeras “En cambio, Pelai Vilar, jefe de sanidad del XI cuerpo durante parte de 1937 y 1938, afirmaba que cada equipo estaba conformado por un cirujano jefe auxiliado por dos cirujanos” (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).

“Los hospitales militares cada uno tiene a su mando un comandante y se puede dividir en generales y especializados. En esta zona está el parque central de ambulancias (comandante médico), depósito central de farmacia (comandante farmacéutica) y laboratorio central (comandante médico)”

Juan Ramón Soler i Segón Organización de la sanidad militar en el ejército de la república durante la guerra civil española 1936 – 1939.

En la retaguardia, entre unos 30-50 km frente, se instalan los Hospitales Base “Según las circunstancias, se ubicaban los hospitales base y en una posición intermedia podíamos encontrar las clínicas quirúrgicas. Ambos, como hemos indicado, disponían de un equipo quirúrgico por cada doscientas camas” (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).

Sección catalana del Socorro Rojo Internacional

A la vez que se desarrollaba y organizaba, realiza trabajos de importancia reconocida, como la instalación del hospital de sangre: la casa de reposo para los combatientes internacionales; lavaderos mecánicos, a Sariñena y Alcañiz; la construcción de coches ambulancia, que libra la sanidad de guerra; la organización de la ayuda moral y material a los refugiados y las expediciones de comestibles, ropas de abrigo y material sanitario a los frentes de más importancia.

 La Humanitat: Any 6, núm. 1589 (30 març 1937).

Por lo tanto, en cada cuerpo de ejército republicano hay un hospital de campaña integrado por dos o más equipos quirúrgicos avanzados y un hospital base. Todo ello podía complementarse con otros centros hospitalarios, como los de medicina o los quirúrgicos (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).

“El cuartel general se encontraba en Sariñena, población donde también se ubicaba el hospital base. A finales de 1937, el territorio asignado al XI Cuerpo de Ejército presentaba unos rasgos muy semejantes a los del inicio de la guerra. Tenía cuatro equipos quirúrgicos distribuidos geográficamente de una manera bastante anómala: dos en la clínica base situada en Sariñena, uno en el «cruce» de Gelsa y el último en la clínica de Peñalba. Afirmamos que es extraño, ya que solo hay uno cercano al frente —el del «cruce» de Gelsa— y tres en la retaguardia. De hecho, los centros hospitalarios de Sariñena y Peñalba se encontraban, aproximadamente, a unos cincuenta kilómetros del frente. Aún existía una segunda dificultad, ya que los equipos del «cruce» y de Peñalba se encontraban en el sector sur del dispositivo del XI CE. Dicho en otras palabras, el sector norte quedaba desprovisto de una atención quirúrgica rápida y eficiente. Así, por ejemplo, un soldado herido en los alrededores de la población aragonesa de Vicien recibiría atención quirúrgica en Sariñena, a unos cuarenta kilómetros del frente”

Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española.

Francesc Closa Salinas realiza una radiografía del sector sanitario del XI Cuerpo de Ejército a finales de 1937, que presenta “Unos rasgos muy semejantes a los del inicio de la guerra” constatando como el sector “Tenía cuatro equipos quirúrgicos distribuidos geográficamente de una manera bastante anómala: dos en la clínica base situada en Sariñena, uno en el «cruce» de Gelsa y el último en la clínica de Peñalba”. No obstante, resalta Francesc Closa Salinas, tanto el hospital de Peñalba como el hospital de Sariñena se encuentran bastante alejados del frente “Aproximadamente, a unos cincuenta kilómetros del frente”. El XI Cuerpo del Ejército ubica su clínica base en Sariñena, con dos equipos quirúrgico, y en el sector sur un equipo quirúrgico en el cruce de Gelsa y otro en Peñalba. El sector norte queda desprovisto de una atención rápida y eficiente.

A primeros de 1938, el sector es reconfigurado, trasladando el puesto del cruce de Gelsa a Monegrillo “En barracones Docker, intentando alejarlo de los continuos bombardeos del sector de Bujaraloz” y el equipo de Arandes de Peñalba se traslada a Grañén junto al cirujano Antonio Aznar y el médico internista Francisco Llabrés (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).

Los primeros días de enero de 1938 este organigrama se modificó y se actualizó de acuerdo con las nuevas necesidades de la guerra. El epicentro estuvo en la supresión de algunos centros hospitalarios por considerarlos innecesarios, la reformulación de los servicios farmacéuticos y la reubicación de los equipos quirúrgicos. Fijémonos en estos últimos. Se mantuvieron los dos del hospital base y al mismo tiempo se amplió la oferta de camas. El del “cruce” de Gelsa se trasladó a la próxima población de Monegrillo en barracones Docker, intentando alejarlo de los continuos bombardeos del sector de Bujaraloz. Finalmente, el equipo de Arandes en Peñalba se situó en Grañén. Lo acompañaron el cirujano Antonio Aznar y el médico internista Francisco Llabrés. De esta manera, el sector norte quedaba protegido. El equipo de Arandes en Grañén se situó en dos edificios ubicados en el centro de la población. El primero reutilizaba las instalaciones del antiguo hospital y se habilitaron 45 camas. El edificio de enfrente se equipó con un quirófano y veinte camas destinadas a los recién operados y a los heridos graves. Ambos equipos, el de Monegrillo y el de Grañén, comenzaron a disponer de equipos auto-quir que facilitaba, si era necesario, su transporte. Se les habilitó, aparte de las salas de operaciones, con duchas, oficinas y un departamento destinado a enfermos con afecciones potencialmente contagiosas.

Closa Salinas, Francesc.
L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española
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Sectores sanitarios

El frente de Aragón queda dividido en dos sectores sanitarios para su “perfecta” organización dada su amplitud y correcto funcionamiento, quedando definidos el sector Norte y el sector Sur: “Es, pues, la organización perfecta de los distintos escalones la que permite que la acción táctica sea libre y los heridos bien atendidos. Dada la extensión considerable que presenta el frente de Aragón, es conveniente, para su buen funcionamiento, tanto en lo que atañe a los efectos de suministro de material sanitario a las tropas del frente, como a la cura y evacuación de las bajas, dividirlo en los dos sectores siguientes, a los cuales les llamaremos Sector Norte y Sector Sur” (Organización de los servicios sanitarios en el frente aragonés normas para la asistencia y evacuación de heridos).

Por lo tanto, los dos sectores comprenden las siguientes zonas:

Sector Norte: Siétamo y alrededores, Tardienta, Robres, Alcubierre, Sierra de la Naja, Castejón de Monegros.

Sector Sur: Osera, Fuentes de Ebro, Pina, Quinto, Gelsa, La Zaida, Almochel, Lécera.

Mapa del desplegament de la primera època del Servei de Biblioteques del Front (Francesc Trabal. «El Servei de Biblioteques al Front.» Nova Ibèria, núm 3/4 [1937], p. 47-48). En el mapa se observa la distribución de los distintos puestos de socorro y hospitales.

Quedando cada sector con su propio jefe de Sector y sus funciones completamente establecidas:

El primer Sector (Norte) tendrá un Jefe de Sector, que radicará en Sariñena; la misión de este Jefe de Sector está concretada en las instrucciones que se le remiten y que se copian a continuación:

Indicaciones que debe seguir el médico de puesto sanitario de jefe de sector

Procurará instalarse en un lugar con agua abundante, y su misión técnica consistirá en recibir las bajas llegadas del frente y clasificarlas. Actuará en este escalón sanitario el equipo quirúrgico a él afecto, reteniendo los heridos intransportables y asistiendo a los llamados de primera urgencia.

Primera urgencia: Plazo máximo para su tratamiento a fondo, de seis a diez horas.

a) Heridos, hemorrágicos, comatosos, anemiados, portadores de garrotes abdominales y grandes fracturados.

 b) Gaseados, grandes gaseados y grandes intoxicados.

c) Enfermos, poco o nada transportables.»
Evacuando rápidamente todos los demás, sin permitir que permanezcan el menor tiempo en su puesto, a fin de evitar el embotellamiento de los heridos.

Organización de los servicios sanitarios en el frente aragonés normas para la asistencia y evacuación de heridos

Tendrá a su cargo las autoambulancias de evacuación del puesto de socorro de columna hasta su escalón sanitario, para lo cual se le dotará de enlaces motorizados que en todo momento tengan conocimiento de las necesidades del frente.

Organización de los servicios sanitarios en el frente aragonés.
Normas para la asistencia y evacuación de heridos.

La evacuación

Tras unas primeras atenciones en los puestos de socorro, hospitales primarios, se realiza una evacuación a los distintos hospitales secundarios de vanguardia y a su vez, a fin de no saturar los sectores del frente, se da suma importancia a la evacuación a hospitales de retaguardia y/o hospitales base o de convalecencia.

El traslado de enfermos, del frente a los hospitales, se realiza en ambulancias estableciendo, incluso, un tren sanitario en la línea ferroviaria que une Tardienta, Grañén y Sariñena: «El traslado de nuestros heridos y enfermos se tiene que efectuar por carretera que, dada la mala situación en que se encuentra, ofrece graves peligros e Incluso que cuando lleguen al hospital de sangre de Sariñena, hayan podido fallecer en el trayecto. Por cuanto funciona, casi con absoluta normalidad el ferrocarril de Tardienta a Sariñena, Lérida y Barcelona, ¿no se podría establecer un servicio de hospital sanitario, anulando las ambulancias por carretera» (Desde Tardienta Necesidad de montar un tren sanitario para hacer el servicio de Tardienta a Sariñena, anulando el actual por carretera. Solidaridad Obrera, 28 de agosto de 1936).

De esta manera, desde Sariñena, se evacua principalmente a Barbastro, Lérida y Barcelona. Para ello se utilizan trenes medicalizados “Tren-Hospital” que parten desde la Estación de Ferrocarril de Sariñena. La línea de estaciones de Tardienta, Grañén, Poleñino y Sariñena es un eje vital para la evacuación de heridos del frente de Huesca y de Los Monegros. De Lérida son evacuados a Cervera. Por el contrario, Bujaraloz evacua a Caspe en auto ambulancia y Caspe evacua en tren hospital a Vilanova i la Geltrú (Carles Hervás i Puyal. Sanita a Catalunya durant la República i la Guerra Civil. Política i organització sanitàries del conflicto bèl lic). En el sector Sur se prioriza la evacuación desde Caspe en vez de Bujaraloz, también por vía férrea, lo que permite una buena evacuación a través de trenes-hospital hasta Vilanova i la Geltrú. También, los heridos del sector sur de Aragón de Caspe, Alcañiz, Hijar y Puebla de Hijar son trasladados en tren a Flix y Barcelona.

«A las doce de la mañana, procedentes de Sariñena y de paso para Barcelona, llegó un tren conduciendo 25 enfermos».

El Noticiero universal, 11-08-1936.

Trenes hospital: en España no se dispone de unidades especializadas y se han de acondicionar trenes de pasajeros y mercancías para la evacuación de heridos. En el transcurso de la contienda se refleja la necesidad de montar un hospital móvil de grandes dimensiones, quirófanos, convalecencia, reanimación. Quedan plenamente acondicionados, lográndose una reducción espectacular en las zonas de actuación .

AutoChir: (autos quirófano): la diferencia con las formaciones de los hospitales de campaña que ofrecían el aspecto de toda una columna, está en que nos ofrece en solo un camión el hospital de campaña, es decir, en su interior está lleno de cajas estériles para cada tipo de operación, aparato esterilizados, grupo electrógeno, mesas de operaciones, lámparas, etc. pudiendo de esta manera montar en pocos momentos un hospital de campaña en cualquier lugar.

Ramón Soler i Segón, Juan.
Organización de la sanidad militar en el ejército de la república
durante la guerra civil española 1936 – 1939
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En el sector Norte, Siétamo evacua a Barbastro. El puesto de primeros auxilios de Tardienta y el hospital médico de evacuación de Sangarrén evacua a Grañén. Así mismo Grañén evacua a Sariñena. Los hospitales primarios de Novales y Alcubierre evacuan a Sariñena. Sariñena, como hospital secundario, evacua a Barbastro, Lérida y Barcelona.

En el Sector Sur, los hospitales primarios de Gelsa, Osera de Ebro, Pina de Ebro y Monegrillo evacuan a Bujaraloz, Peñalba y Valfarta. Bujaraloz, Pelñalba y Valfarta evacuan a Caspe, Lérida y Barcelona.

La Voz, 12 de agosto de 1936.

«A las doce de la mañana, procedente de Sariñena y de paso para Barcelona, llegó un tren conduciendo 25 enfermos (Lérida)».

El noticiero Universal 11 de agosto de 1936.

Llegan heridos para reponerse.

Llegaron de Sariñena y otros frentes a Barcelona 29 heridos que se encontraban hospitalizados en Lérida. Fueron trasladados al Hospital Clínico. Entre ellos figuran dos soldados de Zaragoza, que heridos, fueron abandonados por los fascistas y recogidos por los milicianos, que les atendieron.

La Libertad: La Libertad – Año XVIII Número 5108 – 1936 agosto 13 (13/08/1936).

Recibimos con ruego de publicación, la siguiente nota

«Solidaridad Obrera» en su edición de ayer, día 28, insertó una crónica de Tardienta, el autor de la cual evoca con gran celo por la creación de un tren hospital, que haga la línea Tardienta-Sariñena, al objeto de evitar el transporte por carreteras, por resultar enojosos y perjudiciales a los heridos.

Este Consejo Sanitario de Guerra tiene interés en hacer constar que el tren hospital Tardienta-Sariñena, es ya un hecho, como lo es el de Barbastro – Lérida y el de Lérida-Barcelona. Ahora bien como la ferocidad fascista no respeta para nada los trenes hospitales, a la hora del bombardeo es imposible su circulación y eso obliga a emplear otros medios de locomoción que llamen menos la atención de los artilleros fascistas, los cuales diríamos que prestan una predilección sádica por hacer blancos a las ambulancias y hospitales.»

El nuevo tren hospital proyectado por el Consejo Sanitario de Guerra

Salió de la estación de Barcelona (M. Z. A.), con dirección al frente sur, el nuevo tren-hospital, con el cual de hoy en adelante contará el Consejo de sanidad de Guerra, para atender las necesidades del trente. Subió para visitar el frente en dicho tren el honorable consejero de la Generalidad de Cataluña, señor Martín Rouret, y el ciudadano señor Artemio Aguadé, en representación del Comité Central de Milicias Antifascistas. Con los referidos ciudadanos hicieron también el viaje los doctores Jaime Aguadé, De la Cruz, Sala, Perramón, Gispert y Rallo, todos del Consejo Sanitario de Guerra, El viaje tenía por objeto hacer el libramiento oficial del nuevo tren- Hospital, proyectado por el mencionado Consejo.

Dicho tren cubrirá los servicios de la línea de fuego, hasta Flix. Está dotado de un vagón moderno de tercera, previamente desmontable, y en el cual se le pueden adaptar y en consecuencia se le han adaptado treinta y ocho literas de una suspensión perfectamente favorable a todas las comodidades de los pacientes. Consta también de un vagón «sleeping» para la instalación de heridos o enfermos cuyo estado les precisa la máxima comodidad. También consta de un vagón restaurant con sus correspondientes accesorios necesarios para el traslado y cura, de los enfermos.

Cuando llegó a Flix el tren, sus ocupantes, los doctores del Consejo, ocuparon diversos autos, con los cuales hicieron una larga inspección en los frentes de Caspe, Alcañiz, Puebla de Hijar, etc., eta, recogiendo su impresión médica.

Confiamos que el nuevo tren-hospital cumplirá maravillosamente su cometido.

Los talleres e industrias sanitarias han construido las literas y demás material complementario con exquisita delicadeza y esmero.

Los obreros ferroviarios por su cuenta han desempeñado y cooperado con entusiasmo su cometido, demostrando su grande entusiasmo, en la construcción de los vagones de tercera y adaptándolos a las características de su nueva destinación.

El noticiero Universal 29 de agosto de 1936.

Carles Hervás i Puyal describe el tren que debe de cubrir la línea, que estaba estacionado en Vicién y que había salido de Barcelona del 15 de septiembre de 1936: El tren constaba de un vagón dedicado exclusivamente a quirófano, dos vagones con literas para los heridos operados y en espera, un vagón restaurante y otro para el servicio del tren” (Carles Hervás i Puyal. Sanita a Catalunya durant la República i la Guerra Civil. Política i organització sanitàries del conflicto bèl lic).

Organización de los servicios sanitarios en el frente aragonés normas para la asistencia y evacuación de heridos

Factor primordial de cooperación al éxito de una acción de guerra lo es el ajuste perfecto de los servicios sanitarios a las contingencias de los elementos combatientes. Si importante es la acción en sí, lo es también asegurar la asistencia ordenada de las bajas evacuándolas de los puntos de actividad en el combate, para dejar libres los movimientos de las tropas sin la impedimenta natural que representan los heridos. Pero esta evacuación, si no es ordenada, pasa a constituir un lastre que dificulta seriamente los movimientos. La acumulación de heridos en los primeros puestos sanitarios, ya sea por falta de elementos de transporte, ya por entretenimiento en las curas, las cuales deben ser lo más rápidas posible, embotella este escalón sanitario, lo inmoviliza y dificulta la marcha prejuzgada de la fuerza.

Todo puesto sanitario debe atender exclusivamente a su vanguardia, desentendiéndose en absoluto de su retaguardia.

Todo servicio sanitario en campaña debe obedecer a una unidad de visión, a una unidad de procedimiento y a una unidad de doctrina.

Además de estas instrucciones taxativas, dará órdenes concretas a los Médicos de batallón sobre el sitio en que cada día estarán colocadas las ambulancias, para que puedan hacer la evacuación sobre este punto determinado, estando en relación constante con ellos, a fin de conocer las necesidades del servicio.

El Jefe de Sector de Sariñena ordenará la evacuación sobre Barbastro para descongestionar este puesto cuando las bajas lo requieran, y ambos puestos, Sariñena y Barbastro, lo harán sobre Lérida, para que desde allí se verifique la distribución a los puntos finales de destino, utilizando la vía férrea por medio de los trenes-hospitales empleados a tal efecto.

Los enfermos de este Sector se evacuarán desde Lérida a Cervera, donde existe un hospital destinado exclusivamente a ello. Será misión también del Jefe de Sector el atender los pedidos de material de curación de los médicos que prestan sus servicios en la línea de fuego, para lo cual en cada cabeza de Sector deberá haber un repuesto de material, del que cuidará esté siempre en condiciones de suministro para todas las contingencias. A fin de que este Jefe de Sector esté en contacto con los otros escalones sanitarios, en su vanguardia se creará la sección motorizada, que servirá de agente de enlace para el exclusivo objeto de las necesidades sanitarias de los primeros puestos. El Sector Sur, constituido por la línea y plazas antes indicadas, evacuará sus bajas sobre Bujaraloz y Caspe, utilizando para Bujaraloz la carretera, y para Caspe, la línea de ferrocarril. Los Jefes de Sector que radican en Bujaraloz y Caspe tendrán los mismos cometidos, atribuciones y medios de evacuación por autoambulancias, como los servicios de enlace que los citados anteriormente para el Sector Norte.

Cuando las necesidades del momento y la acumulación de bajas lo requiera, habida cuenta de que Caspe tiene línea de ferrocarril y, por lo tanto, trenes sanitarios a su disposición, de Bujaraloz se hará la evacuación a Caspe en autoambulancia, y de esta última plaza, a los hospitales definitivos, por vía férrea.

Las expediciones de enfermos del Sector Sur se harán a Villanueva y Geltrú, donde radica el hospital habilitado a tal fin.

Aparte de las instrucciones transcritas para el Médico Jefe de Sector, se cursan a los Médicos de los otros Sectores sanitarios las siguientes órdenes, para que, ateniéndose a ellas, se desarrolle el plan expuesto.

Generalitat de Catalunya. Milicias antifascistas. Comité sanitario. Organización de los servicios sanitarios en el frente aragonés. 10 de agosto de 1936.

Ejército del Este, Servicios Sanitarios. Jefatura. Nún. 2366-A.

Tengo el honor de comunicarle que las Ambulancias que no pertenecen a este Frente y que se han incorporado últimamente procedentes de la retaguardia, sean retiradas por no ser necesarios sus servicios en esta Jefatura.

Sariñena, 14 de junio 1937. El Jefe de Sanidad del Ejército del Este. — Firmado: Bergós.

Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 01-07-1937.

Ejército del Este. Servicios Sanitarios. Jefatura.

Ruego se sirva dar las órdenes oportunas para que todas las ambulancias de que disponga actualmente, salgan inmediatamente para Siétamo a ponerse a las órdenes del Jefe de Evacuación, para prestar servicio.

Sariñena, 16 junio 1937. El Jefe de Sanidad del Frente del Ejército del Este.— Firmado: Bertrán. (Sellado).

Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 01-07-1937.

SARIÑENA:

Por las ambulancias se efectúa la evacuación diaria del autovía.

Día 13. —Evacuación de 23 heridos.
Día 14. — Evacuación de 29 heridos desde la Estación al Hospital.
Día 15. — Evacuación de 26 heridos desde la Estación al Hospital. Salida de una ambulancia a Barcelona, con heridos.
Día 16. — Evacuación de 11 heridos desde la estación al Hospital. Evacuación de 2 heridos a Monzón y 3 heridos a Barcelona.
Día 17. — Evacuación de 26 heridos desde la estación al Hospital.
Día 18. — Dado sepultura a 1 soldado. Evacuación 11 heridos desde la estación al Hospital.
Dia 19. — Evacuación 14 heridos desde la estación al Hospital. Evacuación 3 heridos a Barcelona.
Día 20. — Evacuación 6 heridos desde Sariñena a Monzón.
Dia 21. — Dado sepultura a 1 soldado.

Boletín oficial de la Brigada no.1 Cruz Roja Comisión Provincial de Barcelona 01-07-1937.

El hospital inglés de Grañén

En Grañén se instala un hospital de campaña siendo el primero de los levantados en España por el Spanish Medical Aid Committee (SMAC). Concretamente se instala el 3 de septiembre de 1936 en un “casetón” en lo que actualmente responde al parque Europa.

«Los responsables británicos, sin embargo, eligieron este pueblo monegrino a la vista de una guía Michelín, poco después de la llegada a Barcelona el 23 de agosto de 1936, del grupo de veinte voluntarios que integraban el convoy en tres camiones cargados de pertrechos médicos y una gran ambulancia«.

Pardo Lancina, Víctor. Algunas notas sobre la guerra civil en los Monegros.

El hospital se ubica en una casa de labor, que tienen que limpiar de escombros y estiércol, incluso sufriendo una inundación “Albergó dos quirófanos, dos salas post-quirúrgicas, una sala general con treinta camas para las gentes del lugar y los enfermos que estuvieran de paso y, en el desván del piso superior, alojamiento para el personal médico” (Keene, Judith. “Agnes Hodgson A una milla de Huesca).

“Por el hospital pasan el médico epidemiólogo y anestesista británico Archie Cochrane el Doctor canadiense Allen Ross, el voluntario inglés Reginald Saxton fundador en Londres del Comité de Ayuda Médica para España y pionero en el servicio de unidades móviles de trasfusión de sangre al igual que lo era el médico canadiense que actuaría en Málaga, entre otros frentes, Norman Bethune la militante comunista, traductora y enfermera Aileen Palmer anota en su diario personal las difíciles circunstancias en que se puso en marcha el centro médico, y que desde luego, abundan en la sordidez expresada por Saxton. El inmueble, de acuerdo con su relato, acogía 36 camas de cirugía con enfermos totalmente privados de la más elemental intimidad; las condiciones higiénicas eran muy precarias, careciendo de algo tan necesario como agua corriente, debiendo ser ésta transportada con mulos directamente desde el río; el entorno del edificio se encontraba sucio y degradado. El patio al que accedían las ambulancias llegadas desde el frente estaba embarrado y cubierto de excrementos de animales. No obstante, los médicos y enfermeras con su trabajo diario, hicieron de las salas de quirófano, un referente profesional de la medicina de guerra, logrando que el prestigio del centro sirviera en Londres para recaudar abundantes fondos con que adquirir medicinas, instrumental y comida para enviar periódicamente a Grañén.”

Pardo Lancina, Víctor. Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros.

El hospital, que primeramente había estado adscrito al Batallón Carlos Marx, pronto tiene desavenencias con el comité local de Grañén, de ideales anarquistas, principalmente con el líder Pancho Villa. En palabras de Judith Keene “El personal sanitario se vio forzado a dejar el hospital de Grañén a las columnas anarquistas y trasladarse a Poleñino”. Así, en marzo de 1937 deciden trasladarse a Poleñino a la casa de los vizcondes Torres-Solanot, de 1773 (Keene, Judith. “Agnes Hodgson A una milla de Huesca”).

«Los pacientes de más prolongadas estancias eran evacuados a los hospitales de referencia, el establecido en Barbastro y generalmente a Lérida o Barcelona, merced a los trenes habilitados como hospital ambulante o las ambulancias, donadas por la ayuda internacional en la mayor parte de los casos».

Pardo Lancina, Víctor. Algunas notas sobre la guerra civil en Los Monegros.

Alec Wainman “Live souls” conductor ambulancia, realizó varias fotografías entre ellas la de un partido de dos equipos de milicianos, uno de ellos convalecientes, el 25 de octubre de 1936 en Grañén.

Hospital de Poleñino

El hospital de sangre de Poleñino es instalado en la casa palacio de los Torres-Solanot de Poleñino. El hospital, también conocido como «Hospital inglés«, es gestionado por la Unidad Británica de Ayuda Médica tras verse obligados a abandonar el hospital de Grañén en marzo de 1937. Siendo dirigido por el cirujano Gonzalo Aguiló y la enfermera Susannah Sutor.

Alec Wainman “Live souls” . El cirujano Gonzalo Aguiló junto a enfermeras de la Spanish Medical Aid Committee (SMAC). Poleñino, 28 de abril de 1937.

“Cuando Agnes llevaba cuatro meses en Poleñino empezó la gran ofensiva del frente de Aragón, el hospital pasó a ser una unidad quirúrgica móvil. En las sierras del Alto Aragón, bajo una lluvia intensa, el hospital se alojó en un antiguo matadero. Los heridos eran transportados a lomos de los mulos, pero al no disponer de sala postquirúrgica, debían ser trasladados inmediatamente, en esas condiciones, después de la intervención. Escaseaba la comida, las mantas, sólo tenían café con leche, y no siempre leche, para darles a los heridos, muchos de los cuales llevaban días sin comer” (Pies de trinchera. La contribución de enfermería en la guerra civil española. Escribano-Ruiz, Carmen.  Hodgson, 2005).

Estuvo también la enfermera galesa Margaret Powell “Margaret Powell: Una vida extraordinaria (2022)” dejando constancia de su paso “Mientras estuvimos en Poleñino, teníamos un refrigerador y podíamos almacenar la sangre. Lejos del pueblo, lo único que podíamos hacer era comportarnos como vampiros. Abordábamos a los camioneros que iban y venían al frente, les recogíamos la sangre y les extraíamos medio litro. Los donantes solo recibían un trago de ron”.

Enfermeras británicas en el hospital de Poleniño, mayo de 1937. Fila de atrás, de izquierda a derecha: Margaret Powell, Susan Sutor, Anne Murray y Patience Darton; sentadas: Agnes Hodgson y Mary Slater

Hospital de primeros auxilios de Tardienta

En Tardienta se instala un hospital de primeros auxilios a principios de agosto de 1936, que evacua al hospital de Grañén. La primera referencia que tenemos del hospital corresponde al 10 de agosto de 1936, cuando «El Noticiero Universal» da cuenta de una inspección de los servicios sanitarios al sector de Tardienta: «El sábado, los doctores Aguadé, Perramón y capitán de la Cruz, visitaron el frente de Aragón, sector de Tardienta, efectuando una inspección de la organización de los servicios sanitarios, los cuales son atendidos con la máxima perfección». La misma noticia se desarrolla en el mismo periódico en su edición del 14 de agosto:

Visita a las instalaciones sanitarias

«Los doctores Jaime Aguadé, Francisco de la Cruz y Severino Perramón, del Comité Sanitario, efectuaron una visita de inspección a los Hospitales, Trenes sanitarios y Ambulancias de Lérida, Barbastro, Sariñena y Tardienta, en las cuales encontraron al personal sanitario en perfecto estado de disciplina. La moral entre los heridos es elevadísima, hasta el punto de que al hablarles de convalecencia respondían que su deseo era reintegrarse cuanto antes al frente de batalla, con objeto de aniquilar al fascismo que se bate en retirada. Este Comité desearía que aquellos que sienten enfervorizarse su voluntad ante el peligro escuchasen las palabras de los héroes que permanecen en cama, algunos de los cuales no se levantarán jamás. Así verían el alma fortalecida que a todos precisa, si quieren librar a nuestro país del yugo que ha estado a punto de imponernos el militarismo monárquico, por fortuna abatido.»

El Noticiero Universal, 14 de agosto de 1936.

No obstante, pronto el hospital de sangre de Tardienta sufre el bombardeo anteriormente mencionado. El bombardeo se produce el 15 de agosto de 1936, hecho publicado en Solidaridad Obrera el 16 de agosto de 1936: «En el hospital de sangre cayeron varias granadas lanzadas por un avión. Los fascistas no respetaron las insignias de la Cruz Roja. Uno de los aviones, al ver que las mujeres y niños huían, descendió a poca altura ame-trallándolos, matando a seis mujeres y dos niños e hiriendo gravemente a otras diez mujeres»,

De la misma forma aparece en diferentes medios: 

«En la otra, las hordas fascistas, bombardean Tardienta. El hospital de guerra exhibe, en primer término, las heridas causadas por el bombardeo. Por ellas se escapa el dolor de los que cayeron en la lucha; dolor hondo y callado de hombres conscientes que luchan por la libertad de los hombres; dolor que las balas de los cañones fascistas no supieron respetar porque son incapaces de comprender».

La Batalla, 20 de agosto de 1936.

«Los rebeldes tienen emplazadas sus baterías en grutas abiertas dentro de las rocas. Vislumbramos el fogonazo que delata la posición de sus cañones. Tiran a la estación de Tardienta, a la fábrica de harinas y a los lugares donde ellos creen que están situadas nuestras piezas. Y tiran también al hospital de sangre y a la población civil. Un obús del quince y medio abre brecha en el suelo a treinta metros de donde ondean las banderas de la cruz encarnada».

El Día Gráfico, 19 de agosto de 1936.

Ya, ajenos al bombardeo, a los pocos días, El Noticiero Universal del 19 de agosto de 1936 informa del reparto de libros a los hospitales del frente: «La Oficina de reparto mensual de libros, que, por encargo del Comité Central de Milicias. Servicios Sanitarios, regenta Javier Escoda, lleva efectuadas las siguientes remesas: … Hospital de sangre de Tardienta 20,..».

El hospital de sangre de Tardienta no sabemos que desarrollo llega a tener. Los continuos bombardeos y la inestabilidad del frente hacen suponer que su desarrollo es limitado, prevaleciendo como hospital de sangre de referencia el hospital de sangre de retaguardia de Sariñena. Así, los heridos del sector de Tardienta son trasladados en ambulancias, muchas veces camionetas, poco acondicionadas para ello, a Sariñena, por carreteras malas lo que motiva el transporte a través de trenes hospitalizados, aunque a veces son bombardeados y el servicio se veían obligados a suspender. De esta manera se ponía de manifiesto en Solidaridad Obrera del 28 de agosto de 1936: «El traslado de nuestros heridos y enfermos se tiene que efectuar por carretera que, dada la mala situación en que se encuentra, ofrece graves peligros e incluso que cuando lleguen al hospital de sangre de Sariñena, hayan podido fallecer en el trayecto. Por cuanto funciona, casi con absoluta normalidad el ferrocarril de Tardienta a Sariñena, Lérida y Barcelona, ¿no se podría establecer un servicio de hospital sanitario, anulando las ambulancias por carretera?.»

El traslado de heridos por medio de trenes hospitalizados, se efectua a Sariñena pero también a Lérida:

Salvajismo pacifista

Para poner de manifiesto la carencia de sentimientos humanistas de los enemigos de la libertad, cumplimos el triste deber de dar a conocer la noticia de haber sido bombardeado por el enemigo el tren hospital número 2 de servicio entre Tardienta y Lérida. Esta feroz agresión ocurrió el domingo pasado, y, afortunadamente no produjo baja alguna entre los heridos ni entre el personal sanitario. Hay que resaltar la magnífica actitud de éste, no desamparando ni por un momento, a pesar del peligro, a los hospitalizados confiados a su custodia. Felicitamos cordialmente a los médicos, enfermeros, enfermeras, practicantes, etcétera del tren hospital agredido.

El Día Gráfico, 19 de agosto de 1936.

Un grupo interesante. De derecha a izquierda, el jefe de la ambulancia sanitaria inglesa, nuestro compañero Nogareda, Stivill, Del Barrio, Alexandrino y Trueba. En el frente de Tardienta. El Día Gráfico, 12 de septiembre de 1936.

Milicias antifascistas, aclaración necesaria

«Recibimos con ruego de publicación, la siguiente nota: «Solidaridad Obrera» en su edición de ayer, día 28, insertó una crónica de Tardienta, el autor de la cual evoca con gran celo por la creación de un tren hospital, que haga la línea Tardienta-Sariñena, al objeto de evitar el transporte por carreteras, por resultar enojosos y perjudiciales a los heridos. Este Consejo Sanitario de Guerra tiene interés en hacer constar que el tren hospital Tardienta-Sariñena, es ya un hecho, como lo es el de Barbastro – Lérida y el de Lérida-Barcelona. Ahora bien como la ferocidad fascista no respeta para nada los trenes hospitales, a la hora del bombardeo es imposible su circulación y eso obliga a emplear otros medios de locomoción que llamen menos la atención de los artilleros fascistas, los cuales diríamos que prestan una predilección sádica por hacer blancos a las ambulancias y hospitales.»

El Noticiero Universal, 29 de agosto de 1936.

Llegada de la ambulancia inglesa al frente de Tardienta. Un jefe de la ambulancia inglesa junto a nuestro compañero de prensa Estivill, que actúa como jefe de una columna. La Rambla, 10 de septiembre de 1936. 

Enfermeras en el frente. Una foto de la señorita Hempel, enfermera suiza que se encuentra trabajando con todo el entusiasmo en Tardienta. La Rambla, 10 de septiembre de 1936. 

El 30 de noviembre de 1936 se reúne la célula de sanidad de Tardienta del Estado Mayor de la División Carlos Marx. En la reunión se trata el hospital de Grañén y su normalización por parte de su responsable Bartrina, la designación de Pablo Feliu Cirera como Jefe de farmacia de la División, la expulsión de los anarquistas de la División que ya habían sido «Eliminados del hospital de Tardienta» y la organización del hospital de Tardienta. 

No obstante, la organización del hospital es descrita como anómala «Eliminados los anarquistas del hospital, la labor será mucho más fácil». Se acuerda la creación de un Comité para la organización del hospital «Para que estudie a fondo la cuestión», comisión formada por Manuel Lozano, médico, Pablo Feliu Cirera, farmacéutico, Pedro Romaní, médico, Ángel Bueno, practicante, y Isidro Tres Nicolau, camillero.

En el hospital de Tardienta pudo estar destinada la miliciana Elisa García Sáez.

Hospital médico de evacuación de Sangarrén

En Sangarrén se instala el hospital médico de evacuación de Sangarrén formando parte de la red de asistencia sanitaria y evacuación del frente.

Hospital de Alcubierre

En la localidad de Alcubierre se instala un hospital de sangre en casa Ruata «Por necesidad de guerra y vista la extensión del terreno que teníamos que cubrir las unidades del POUM, se organizó un Hospital Central en Alcubierre, a cuyo frente, y nombrado por mí mismo, se destinó a un elemento rumano que él mismo quiso decirse el Dr. Mina» (Manuel Grossi. Cartas de Grossi, Sariñena Editorial).

El hospital de Alcubierre es obra del POUM: «Un hospital de segunda línea, en Alcubierre, provincia de Huesca, a cuyo frente está el capitán médico Irañeta y las funciones de su mando las realizan tres enfermeros» (Cómo funcionan nuestros servicios sanitarios. Organización, técnica y humanitarismo de nuestra columna sanitaria. La Batalla: Número 27 _ 02/09/1936).

«El doctor Mina, durante largo tiempo ha residido en Francia y Bélgica. Es un consumado cirujano, especializado en heridas de la cabeza y de los miembros. En aquellos países ha puesto en práctica sus estudios sobre accidentes de trabajo y reside solamente tres meses en Barcelona, donde ha publicado en «Nueva Era», la revista del POUM., y en su número del pasado Julio, un excelente estudio titulado: «Hacia una Medicina del Trabajo».»

Organización, técnica y humanitarismo de nuestra columna sanitaria.
La Batalla: Número 27 _ 02/09/1936.

Grossi niega la condición del doctor Mina que ejerce en el hospital de sangre de Alcubierre. Grossi lo considera un impostor que no sabe nada de medicina ni cirugía: “Se había creído dueño y señor de aquel hospital”. Grossi narra las carnicerías del supuesto Dr. Mina, hasta que médicos de Gerona solicitan el traslado a Alcubierre, haciéndose cargo del mismo y provocando la marcha de Mina.

Un expediente en el Arxiu Nacional de Catalunya recoge el «Hospital de evacuación primaria de Alcubierre» citando como personal del mismo a Francisco Irañeta Urriza como director capitán médico, a Emilio Bordes Grau como practicante, Francisco Borjas Buil enfermero y Vidal Cebrián Simón enfermero chofer. Igualmente señala el personal de ambulancia: Chofer Mariano Costa, ayudante José Eugenio y camilleros Roberto Rodenas y José Viescas. ANC1-1-T-11488. La información responde a una comunicación del Hospital de Alcubierre al Director del Comité Central de Sanidad, solicitando las tarjetas de nombramiento del personal que facilitaba dicho comité, Alcubierre a 7 de septiembre de 1936. (Arxiu Nacional de Catalunya. ANC1-1-T-11488).

El Diario Oficial del Ministerio de la Guerra, del 22 de enero de 1937, publica el destino de personal médico a diferentes destinos, entre ellos los practicantes militares provisionales para Alcubierre:

D. Joaquín Villanueva, 13 septiembre 1936, Alcubierre.
D. Carlos de la Calle García, 9 septiembre 1936, Alcubierre.
D. Pedro Moles limeño, 10 octubre 1936, Alcubierre.
D. Francisco Codína Barrera, 29 octubre 1936, Alcubierre.
D. Francisco Ruiz Navarro, 23 septiembre 1936, Alcubierre.

Hospital de sangre de Sariñena

Importante centro sanitario del sector Norte junto al hospital de Barbastro. También se instala un hospital del POUM que luego hace de hospital de evacuación, enclavado en el barrio de la estación Ferroviaria de Sariñena, evacuando hacía Barbastro, Lérida y Barcelona. Su historia queda recogida en Hospital de Sangre de Sariñena además que el aeródromo Alas Rojas que cuenta con su propio servicio sanitario de la mano del Capitán médico Manuel Conde López.

Los hospitales de la Cruz Roja

La Cruz Roja instala los hospitales de Valfarta, Gelsa, Sástago y Azaila, formando una red sanitaria de vital importancia en el frente de Aragón, operando como hospitales de sangre y puestos de socorro. Su objetivo principal era la primera atención y estabilización de heridos antes de derivarlos a la retaguardia.

El hospital de Valfarta es uno de los tres hospitales principales de la Cruz Roja en el sector junto a Sástago y Azaila.

El Puesto de socorro de Gelsa es ubicado estratégicamente, funcionando como un puesto sanitario avanzado. Conocido popularmente como «Las Tiendas» por estar formado por tiendas de campaña, realizaba la primera selección y cura de urgencia de los combatientes heridos en primera línea.

El hospital de Sástago, gestionado también por la Cruz Roja, fue clave para la asistencia sanitaria en la ribera del Ebro y la zona de la ofensiva, ayudando a aliviar la presión de los hospitales de campaña más cercanos al frente.

El hospital de Azaila, junto a Sástago y Valfarta, representó uno de los pilares de la red de asistencia humanitaria de la Cruz Roja en el Frente de Aragón.

El enemigo persiste en vulnerar los más elementales deberes de humanidad

Según una comunicación recibida del doctor Santamaría, que actúa en Bujaraloz, el Hospital de Gelsa ha sido objeto de un intenso y persistente bombardeo.

El hecho de haberse emplazado dicho establecimiento benéfico a las afueras de la población, al local moderno de las escuelas nuevas lo ha hecho un blanco preferente de la furia fascista.

Por tal de evitar los efectos afortunadamente negativos, hasta ahora, de estos atentados a la civilización se ha tenido que tomar la medida de trasladar los servicios hospitalarios al edificio de la que había sido la iglesia del pueblo. 

Diari Barcelona, 28 de agosto de 1936.

Los hospitales de Bujaraloz y Peñalba

Los hospitales de Bujaraloz y Peñalba son destinados de segundas y terceras intervenciones contando con equipo quirúrgico, siendo hospitales importantes en el sector Sur del frente de Aragón. En Bujaraloz se habilitan hasta tres hospitales, de los cuales el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra (Valencia, 22 de enero de 1937) denomina como Hospital Sangre Bujaraloz y Hospital Medicina Bujaraloz.

Sello de la Sub central de Farmacia de Bujaraloz.

Hospital de Sangre (Hospital Primario): El principal centro médico de la localidad, encargado de las primeras atenciones quirúrgicas y estabilización de los heridos evacuados del frente. El médico cirujano Joaquim Boadella i Clota es nombrado jefe de la circunscripción de Bujaraloz en agosto de 1936.

Casa Gros (Hospital Secundario): Un hospital de enfermos donde el personal de sanidad militar atendía tanto a civiles como a milicianos.

Hospital de Venéreas: Debido a la alta incidencia de enfermedades de transmisión sexual entre las tropas, se habilitó un tercer centro. Estaba ubicado en una casa grande con un patio y corredor acristalado, y funcionó posteriormente como escuela.

Sello «Hospital Antiveneri» Bujaraloz.

Mientras que en el frente se desarrollan puestos avanzados de socorro, como el puesto avanzado del cruce de Gelsa, que respondía de primera urgencia.

Esta red, además del puesto avanzado del cruce de Gelsa, se complementa con los hospitales de Aguilar, puesto de socorro de Farlete, Las Ventas, Monegrillo, Osera, hospital avanzado de Pina de Ebro, Velilla de Ebro, puesto Val de la Hierba y Valfarta.

Hospital de Almolda

El hospital de la Almolda hay constancia a través del personal médico que actua en los diferentes hospitales y puestos de socorro publicado en el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra (Valencia, 22 de enero de 1937) en el que se citan los alféreces médicos provisionales para el “Hospital de Almolda” recogiendo a José Ciria Dominguez el 29 de septiembre de 1936 y a Elías Esquerra Calvete el 13 septiembre 1936.

1er Puesto de socoro de Farlete

En Farlete se instala el 1er puesto de socorro de Farlete, del cual existe abundantes referencias en la relación de fichas del hospital de Bujaraloz, motivada por derivaciones o evacuaciones al hospital de Bujaraloz o Peñalba.

En el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra (Valencia, 22 de enero de 1937) aparecen nombrados los alféreces médicos provisionales Emilio Barril Busqueí (13 octubre 1936), Ramón Espínasa Masaguer (4 noviembre 1936), Fidel Martínez Montes (24 agosto 1936) y Antonio Novellas Codina (21 octubre 1936).

Puesto de socorro de Monegrilllo

Monegrillo también cuenta con un puesto de socorro, denominado Puesto de socorro de Monegrillo, ampliamente recogido en la relación de fichas del hospital de Bujaraloz.

Sello 1ª Columna Sanitaria Expedicionaria Hospital de Monegrillo.

Igualmente aparece en el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra (Valencia, 22 de enero de 1937) en el que se citan los alféreces médicos provisionales Emilio Barril Busqueí (13 octubre 1936), Ramón Espínasa Masaguer (4 noviembre 1936), Fidel Martínez Montes (24 agosto 1936) y Antonio Novellas Codina (21 octubre 1936).

A primeros de 1938, el sector es reconfigurado, trasladando el puesto del cruce de Gelsa a Monegrillo “En barracones Docker, intentando alejarlo de los continuos bombardeos del sector de Bujaraloz” y el equipo de Arandes de Peñalba se traslada a Grañén junto al cirujano Antonio Aznar y el médico internista Francisco Llabrés (Closa Salinas, Francesc. L’equip quirúrgic del doctor Ramon Arandes durant la guerra civil española).

Hospital Barbastro

Durante la guerra el antiguo Hospital de San Julián y Santa Lucía de Barbastro es requisado y transformado en el Hospital de Sangre Número 2, atendiendo a los heridos del Frente de Aragón. Opera bajo la órbita de los servicios médicos republicanos en el Frente de Aragón, gestionando el flujo masivo de bajas provenientes de las líneas de combate cercanas, como el sector de Huesca y el eje del río Cinca. Su infraestructura se apoya en otras instalaciones de la red sanitaria militar, como el Hospital de Boltaña, el Hospital base de Monzón (Clínica N.º 3) o el Hospital Militar de Sangarrén.

Hospital de Lérida

El hospital de Lérida se instala a finales de julio en el convento de los padres franciscanos, destinado como hospital de sangre.

Conclusión

La sanidad en en la guerra es gracias al personal sanitario, en su compromiso, dedicación por la vida, una labor encomiable y que, como se ha dicho desde el principio, digna de reconocer y reivindicar. A todo aquel personal, médicos, enfermeras, camilleros, conductores de ambulancia, a todos y todas que con fuerza y valentía vinieron a proteger la vida, a defenderla, a ser un ejemplo, héroes y heroínas cuya historias se merecen todo nuestro recuerdo.

Isaac Nogueras Coronas


Médico-cirujano, fue figura principal de la medicina española en el tratamiento de enfermedades del pulmón, de la «peste blanca» o tuberculosis, y otras afecciones respiratorias. Tras el estallido de la guerra española, en julio de 1936, se le situó en el Hospital Militar de Sariñena, zona Republicana. Sin embargo, su desconocida figura, llena de interrogantes, nos lleva a descubrirla a través de la diferente documentación y biografía consultada. Una investigación donde, en un principio, no todo es lo que parece.

Isaac Nogueras Coronas

Natural de Huesca, Isaac Antonio Francisco María de la Trinidad Nogueras y Coronas nació el 3 de junio de 1884, a las seis y media de la mañana. Hijo de Francisco Nogueras Cosials y Eufrasia Alegría Coronas y Coronas, posiblemente ambos naturales de Graus. Francisco falleció en Boltaña en 1930. Hermanos Antonio, también médico, Carmen, Mercedes y Pilar. Francisco Nogueras Cosials fue empleado en la sección de fomento. Vivieron en Huesca, en la calle Coso Alto nº 75 piso 2º. Sus abuelos, por línea paterna Francisco Nogueras y Cavero, natural de Salinas de Trillo (Termino municipal de Clamosa) y Paula Cosials y Villanova, natural de Graus. Por línea materna Jorge Coronas Lapenilla, natural de Graus y Antonia Coronas Subías, natural de Estadilla.

Doctor en medicina, Isaac Nogueras Coronas vivió en Barcelona donde fue miembro de la junta directiva del cuerpo médico municipal de Barcelona en 1909. Además, fue nombrado vocal de la Sociedad Pediátrica española en su constitución en 1912, también en Barcelona (España Médica, nº 45, 20 de abril de 1912). En 1919 participó en el tercer congreso de médicos en lengua catalana (29-6-1919, “En Tarragona. Tercer congreso de médicos de lengua catalana”, La Vanguardia, p. 8). (SOBRARBE Revista del Centro de Estudios de Sobrarbe, n.º 12.1.1).

En abril de 1919 participó como ponente en el I Congreso Nacional de Medicina, celebrado en Madrid donde, bajo la presidencia de Santiago Ramón y Cajal, asistieron 4ooo participantes. En dicho congreso realizó la comunicación: «Complicaciones respiratorias consecutivas a las intervenciones quirúrgicas del abdomen».—Doctor Isaac Nogueras Coronas, Barcelona (España Médica nº  276, Madrid 20 de septiembre de 1918).

Además “Participó asimismo como ponente y profesor en el ciclo inaugural de los Cursos de Verano de la Universidad de Zaragoza en Jaca en 1927 y organizó él mismo jornadas de divulgación científica en Boltaña (1925 y 1926) con conferenciantes de la talla de Saúl Gazo o Ricardo del Arco” (Sanatorios del Pirineo Aragonés S.A. Almanaque de los pirineos 1925-1935). También dirigió el dispensario del Monte de Piedad de Zaragoza.

El 28 de mayo de 1932, el doctor Isaac Nogueras Coronas, director de los sanatorios del Pirineo aragonés, participó en Jornadas Medicas Aragonesas dando una conferencia sobre el tema «Concepto actual de la enteritis tuberculosa y su tratamiento» (El Sol, domingo 29 de mayo de 1932).

Dr. Nogueras en Pineta por A. Tello. Todocolección.

Isaac Nogueras Coronas, sobre todo, fue médico especialista en tisiología que creó dos sanatorios importantes en la provincia de Huesca: “El primero, Boltaña, situado en un fértil valle, era adecuado para los enfermos que necesitaban un clima de mediana altura, y el de Pineta, en uno de los valles más pintorescos del Pirineo aragonés, hubiera podido muy bien competir, en cuanto a situación, aspecto y funcionamiento con los mejores de Suiza, ahora tan de moda” (Moises Broggí. Memóries d´un Cirurgiá). A través de su empresa «Sanatorios del Pirineo», fundó los sanatorios de Boltaña y Pineta, de los que fue director (Sanatorios del Pirineo Aragonés S.A. Almanaque de los pirineos 1925-1935). El sanatorio de Boltaña se desarrolló a comienzos de los años veinte, en el antiguo monasterio de El Carmen. En 1929, Nogueras encargó el proyecto del sanatorio de Pineta a Joaquín Porqueras (Huesca y su provincia. Boltaña. La Tierra, p. 3. 21-7-1934). En dicha referencia, además de señalar “ la autorización para el establecimiento de una comunidad de hermanas terciarias carmelitas descalzas en el sanatorio antituberculoso del doctor Isaac Nogueras” se realiza el matiz sobre el doctor Nogueras “quien en su hospital de Barcelona ya contaba con monjas”, licencia concedida el 23 de marzo de 1931 (CARCEL, 2007: 457)

«VISION DEL PIRINEO ARAGONÉS»

En la Casa de Aragón dio el Ilustre tisólogo aragonés doctor Isaac Nogueras une conferencia sobre «Visión del Pirineo aragonés». Presidió el acto el Sr. Azpeita, e hizo la presentación del disertante el Sr. Mercadal, quien ensalzó las condiciones de laboriosidad, cultura y amor a Aragón del conferenciante, haciendo resaltar la figura del doctor Nogueras como uno de los prestigios de la región aragonesa. El doctor Nogueras agradeció las frases de cariño que le dirigió el Sr. Mercadal, y empezó su conferencia con un estudio de las características que ofrecen el agua, las montañas, la vegetación y el habitante del Alto Aragón. Dedicó grandes elogios a las Sociedades del turismo por su influencia en el mejoramiento de aquella región, y puso de manifiesto la eficacia que la labor del Patronato Nacional del Turismo significa para las vías de comunicación y la conservación de las insuperables bellezas naturales de la zona pirenaica. Expuso la importancia del aprovechamiento de los saltos hidráulicos, de la riqueza minera, de las aguas mineromedicinales, de la fabricación del aluminio y de los productos químicos, y sacó consecuencias de lo mucho que influyen en la economía nacional.

Como médico director de los Sanatorios Antituberculosos de Boltaña y de Pineta, dio a conocer la trascendencia de la lucha antituberculosa en el aspecto sanatorial.

Ilustraron La conferencia numerosas proyecciones.

Y con un canto a la región aragonesa y de admiración a la Casa de Aragón dio por terminada su disertación. Fue muy aplaudido.

El Sol, 6 de enero de 1933.

Durante la guerra ejerció como médico en el Hospital Militar de Sariñena, hospital de retaguardia en el frente de Aragón. Manuel de Córdova en “La Noche”, 12 de septiembre de 1936, escribió sobre Nogueras: “El doctor Isaac Nogueras fue a ocupar la dirección, desempeñando funciones dificilísimas; pero faltaba aún quien pudiera coordinar todos los trabajos, atender a los grandes y a los pequeños menesteres, escuchar a los peticionarios y enrolar a los que se ofrecían…”

De su paso por el Hospital Militar de Sariñena da cuenta Manuel Conde López “Memorias de un médico militar”, médico del campo de aviación de Alas Rojas de Sariñena: «Tuve ocasión de ayudar en algunas intervenciones quirúrgicas al Dr. Nogueras, cirujano del sanatorio de Boltaña (Huesca) que llegó huyendo y encontró el ambiente apropiado para continuar su labor de cirujano en este hospital de sangre. El Dr. Nogueras relató que le sorprendió el 18 de Julio en Zaragoza, siendo testigo de la persecución del Profesor Gumersindo Sánchez Guisande, decano de la Facultad de Medicina, que pudo huir de España y en el exilio obtuvo la Cátedra de Anatomía de la Universidad de Cuyo (Argentina).»

Debido a su presencia en zona republicana, el doctor Nogueras fue objeto de investigación y su respectiva apertura de expediente desde el juzgado de Zaragoza, en manos de las fuerzas sublevadas. Así, resulta acusado de pertenecer al bando republicano, tal es el caso del primer jefe de la comandancia de Zaragoza: “Dicho individuo perteneció al Partido Radical Socialista y después de las elecciones del 16 de febrero de 1936 se hizo muy amigo de personas muy destacadas como izquierdistas, se desconoce si desarrolló actividades políticas y sociales en esta capital. No ha desempeñado cargo alguno en el campo político ni sindical, también se desconoce si hizo oposición al triunfo del Movimiento Nacional toda vez que del 10 al 12 de julio de 1936 marchó a Barbastro (Huesca) donde le sorprendió el Glorioso Alzamiento, desconociendo su actual paradero” (Zaragoza, 2 de agosto de 1937).

En la misma línea se manifestó el delegado de Orden Público de Zaragoza “Ha sido de posición ideológica izquierdista y en cuanto a sus actividades en el campo político sindical se ha distinguido en las reuniones, que en unión de otros médicos de la facultad de medicina, hacían propaganda disolvente, creyéndose por las ideas que ha tenido haya pertenecido a Izquierda Republicana aunque se supone que haya sido con otro nombre”. (Expediente nº 137. Zaragoza, 2 de agosto de 1937). Además, se le relaciona como “íntimo amigo” de los médicos Pérez Lizano y los hermanos Muniesa. Junto a estos últimos, se le culpa de haber realizado “muchos chanchullos”, junto al médico Sánchez Guisande mientras Isaac ejerció de director del Dispensario de Monte de Piedad.

Durante la guerra Nogueras acabó en Francia, según testimonios “Con una misión especial del Frente Popular”, desde donde reclamó sus títulos a través de José Andrés Asensio, Director del Dispensario de Monte de Piedad. Por medio del portero Fermín Gutiez, del edificio donde se encontraba el domicilio del Dr. Nogueras, calle San Clemente nº 26 principal derecha, Zaragoza. Parece ser que consiguieron recoger los títulos, según manifestó Aurelio López Dobón, practicante del mismo Dispensario. Todo aparece recogido en expediente 2456 abierto al Dr. Nogueras, bajo el testimonio del Delegado de Orden Publico de la Provincia de Zaragoza,

Incluso el Gobernador Civil Julián Lasierra declaró “Que es de ideas izquierdistas”. Siendo de nuevo acusado de ser amigo de los doctores Manuel Pérez Lizano y de Augusto y José María Muniesa a quienes se les condenó con la pena máxima.

Manuel Pérez Lizano llegó a ser alcalde de Zaragoza en 1932 y en 1936 y, por pocos meses, presidente de la Diputación Provincial de Zaragoza. El 11 de agosto de 1936 fue asesinado en Zaragoza por un grupo paramilitar a orillas del Canal Imperial de Aragón. Los hermanos Muniesa fueron asesinaron el 7 de octubre de 1936 en Valdespartera “Ambos murieron abrazados. Los dos eran médicos, profesores auxiliares de la Facultad de Medicina” (José María Muniesa, Notas Costumbristas, Heraldo de Aragón. José Luis Melero).

El 26 de julio de 1937 se insta a Isaac Nogueras, en paradero desconocido, a comparecer, en el término de ocho días, en el juzgado nº 3. La apertura, de dicho expediente, incluso contempló la incautación de bienes por parte del Presidente de la Junta Provincial de Bienes Incautados, Zaragoza a 24 de noviembre de 1937: “Ordene la entrega a la Reserva General de Artillería, en esta plaza,  de una mesilla de noche, una alfombra grande y dos pequeñas, un armario y una estantería; embargados en el expediente que se instruye contra Isaac Nogueras Coronas”.

Irene Murillo Aced (Exigiendo el derecho a tener derechos: ciudadanía y género como prácticas de negociación y resistencia: el caso de Aragón, 1936-1945. Universidad de Zaragoza) apunta,en palabras del procurador de Nogueras, que el afán de embargo fue tal que «nada quedó libre de aquella medida, ni siquiera sus papeles y documentación personal, entre los que se encontraban infinidad de datos y notas de carácter científico».

Sin embargo, todo da un giro inesperado de 180º el 13 de julio de 1938, cuando se presenta el Resumen del Expediente por parte del juez instructor el Sr. De Pablo. El resumen se basa en “testimonios imparciales” reconsiderando al Dr. Nogueras como “Conceptuado católico y hombre de derechas”.  Además continua “Regentaba los sanatorios de Boltaña y Pineta, y que desde su fundación, en ellos tenía una comunidad de religiosas a su cargo de los enfermos con capilla dentro del mismo edificio y capellán en el sanatorio todo costeado por el Sr. Nogueras y que éste no solo acudía a los actos religiosos sino que incluso ayudaba a misa, por lo tanto no le creen de izquierdas y menos desempeñar cargos en tales partidos”.

Todo apunta que el Dr. Nogueras, con el estallido de la guerra, fue sorprendido en el sanatorio de Pineta (Bielsa) siendo capturado y trasladado a Barbastro para prestar servicios médicos. En Barbastro tuvo problemas con el comité local y fue desplazado al Hospital Militar de Sariñena donde encontró cierta protección gracias a la presencia de altos mandos que evitaban incidentes en la localidad. Estaba junto a su mujer y dos hijas.

A pesar de ello, Nogueras estaba reclamado por el comité de Barbastro y, aunque estaba protegido, no se sentía seguro: “Más de una vez habían intentado capturarlo sin conseguirlo, gracias a la valiente y decidida oposición de la maestra y de otra gente de Sariñena” (Moises Broggí). Aquella maestra era Cristina Lana Villacampa.

Así, el doctor Nogueras y su familia se vieron obligados a abandonar Sariñena junto a Moisés Broggí. Solamente lo sabía la maestra, Cristina Lana Villacampa, y el capitán Conde de la guarnición. Una vez en Barcelona, Moises Broggí cuenta como “Nos despedimos con un fuerte abrazo, deseándonos mutuamente la mejor suerte. Me dijeron que lo tenían todo preparado para irse a Colombia”. Marcharon a Barcelona desde donde consiguieron pasar a Francia. Y luego viajar hasta Colombia. 

Su hijo Isaac Nogueras Cabezali se vio obligado a comparecer en seguida al enterarse del expediente abierto contra su padre. Isaac Nogueras Cabezali se encontraba en Madrid realizando el servicio militar con el cargo de Médico Alferez, cuando pasó por Zaragoza y compareció a favor de su padre. Rotundamente manifestó que su padre respondía a una persona de orden y que “El movimiento le sorprendió en Pineta con los rojos y fue maltratado por ellos, así que en la primera ocasión que tuvo se evadió a Francia y a Colombia con familiares residentes allí esperando se logra el triunfo definitivo”. Entre otras cuestiones, a Isaac Nogueras Coronas le unía una gran amistad con el obispo de Barbastro y tanto el obispo de Tarazona como el párroco de Graus declararon a su favor. 

Isaac Nogueras Coronas y su esposa Leonor Cabezali Alarcia tuvieron tres hijas Leonor, Clotilde y María del Carmen y un hijo Isaac. Su hijo Isaac Nogueras Cabezali acabó ocupando un puesto en carros de Combate de la legión.  Falleció en acción de guerra el 12 de enero de 1939.

Tumba de Isaac Nogueras Cabezali en Montblanc. Cortesía de Jordi Mateu Guarro. Según Mateu, la tumba se encuentra entrando en el cementerio de Montblanc al final a la derecha junto a otros enterramientos en tierra.

Irene Murillo Aced, en su Tesis por la Universidad de Zaragoza “Exigiendo el derecho a tener derechos: ciudadanía y género como prácticas de negociación y resistencia: el caso de Aragón, 1936-1945”, apunta que murió por heridas de arma de fuego en el Hospital Militar de Zaragoza. “El Sr. Nogueras, que tenía en su hijo su mejor compañero y su más cariñoso amigo, ha dado a la Patria lo mejor que podía ofrendarle y pide a Dios que la sangre de tantos héroes que como su pobre hijo cayeron en esta Cruzada sirva, como está sirviendo, para que bajo el mando victorioso del Caudillo (que Dios guarde) renazca una España mejor.” (AHPZ, FRP, Expediente 5938/6.)

El motivo de su marcha a Colombia, del Dr. Nogueras, fue un “cursillo” de enseñanzas médicas que tenía comprometido para desarrollar para la Universidad de Barranquilla. Incluso, en la misma ciudad de Barranquilla, se afilió a Falange Española y Tradicionalista de las JONS. Con los rendimientos económicos que obtuvo pudo remitirles a su mujer y dos hijas en Francia el dinero para reunirse con él en Barranquilla.

Tras el final de la guerra, Isaac y su familia regresó a España, compareciendo y manifestando su posicionamiento político, cuya actividad se resumía en haber figurado en las listas de la Unión Patriótica durante la dictadura de Primo de Rivera. Además, relató que los servicios que prestó fueron “forzosamente y bajo serías amenazas contra su vida y las de sus familiares”. Aquel viaje a Colombia fue autorizado en Paris por el representante del gobierno del caudillo Quiñones de León. El Dr. Nogueras fue absuelto de todos los cargos, sentencia celebrada el 26 de marzo de 1940.

El Dr, Nogueras acabó siendo académico de la Real Academia de San Luis, “En 1964 figuraban como académicos correspondientes en Huesca José María Lacasa Coarasa, Manuel Nasarre (Sena), Enrique Tejerizo Ayuso (Boltaña), Isaac Nogueras Coronas (Boltaña), Antonio Sanz Lavilla (Barbastro), Federico Balaguer Sánchez, Veremundo Méndez Coa rasa (Echo) y José Cardús Llanas” (Altoaragoneses en la Academia de San Luis. Julio V. BRIOSO Y MAYRA).

Isaac Nogueras Coronas falleció en Tarragona el 19 de enero de 1961.

Romería de Lalueza a La Cartuja


El camino Real de Monzón a Zaragoza pasaba por Sariñena, atravesaba la actual Laguna y continuaba por La Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes, allí discurría por las planas de la sierra, por Peñalbeta y ascendía a la sierra de Alcubierre. La cuesta requería la ayuda de caballos fuertes y potentes, “Percherones”, que hacían de apoyo para salvar la sierra y continuar su descenso hacía Farlete, por donde vigilaba la torraza, para acabar en la muy noble, leal, heroica, benéfica, siempre heroica e inmortal Zaragoza, capital de Aragón.

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Mapa de Aragón en 1831

El camino de Lalueza a La Cartuja de las Fuentes gozaba de suma importancia, enlazaba al Real camino de Barbastro a Zaragoza en el mismo corazón de Los Monegros y unía y vertebraba esta inmemorable e antiquísima comarca. Así también lo manifiesta Santiago Vilella Barrachina en su libro “En la vida de Juan Andrés Comenge”, aquel camino de Lalueza a la Cartuja gozaba de “buen estado” y por él “discurrían las tradicionales romerías a San Isidro, en la que labradores de Lalueza y de Los Monegros rogaban a la virgen para que les concediese lluvias y abundantes cosechas”.

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La Cruceta. Foto: Alberto Lasheras Taira.

El camino salía de Lalueza, cruzaba el barranco Salado, por “El Salto”, y alcanzaba la predominante zona de “La Cruceta”, lugar estratégico por donde llegaron a congregarse las tropas francesas, según Santiago Vilella Barrachina, en su avance contra Zaragoza durante la guerra de la Independencia. Hasta allí salían las gentes del lugar de Lalueza a despedir a los romeros con sus estandartes y cruces. Cerca de “La cruceta” se encontraba una losa cóncava, una gran piedra o sillar “foradado” donde, de forma ritual, por creencia o superstición, los peregrinos depositaban piedras, pues según Santiago Vilella Barrachina “se preservaba las cosechas de las tormentas con pedrisco”. Luego marchaban por “La Cobacha”, seguían por “El Boral”, el monte “Artal” de Orillena y el Monte “Oliván” hasta llegar al monasterio de La Cartuja de Las Fuentes (En la vida de Juan Andrés Comenge, Santiago Vilella Barrachina).

Encontramos un ritual mágico, contra tronadas y pedregadas, místico y cultural, donde la tradición obligaba a depositar o tirar una o varias piedras sobre un sillar que encontraban en el camino.

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Losa con piedras. Fotografía: Eugenio Monesma Moliner.

El gran etnógrafo y documentalista Eugenio Monesma Moliner recogió el testimonio de María Teresa Moliner Viñas, dentro de su serie «Los secretos de las piedras»: «En pares. Siempre dos piedras. Dos. Y con esto ya se tenía la garantía, o por lo menos lo creían, que el pedrisco no nos caía y protegía los campos. Bueno, pues yo creo que no tenía otro misterio la piedra.” Para Eugenio Monesma «Estamos ante una piedra ritual en la que los vecinos de Lalueza tenían depositada su confianza para la protección de las cosechas».

El antiguo camino de Lalueza a la cartuja de las Fuentes debía de ser muy importante y transitado, estaba muy bien, aunque actualmente ha sido modificado y ya no existe como tal por las concentraciones parcelarias. En la cartuja existía la portería hospedería, donde se alojaban transeúntes y viajeros.

En Lalueza se mantiene viva la memoria de la antigua romería a la Cartuja de las Fuentes. Marchaban con carros, unos iban más por la misa y otros a pasar un día agradable por la explanada o por el barranco de la fuente del monasterio.

Mosén Demetrio Segura Gavín, sacerdote natural de Castejón de Monegros, ejerció como párroco en Lalueza y vitalizó muchísimo la romería a la Cartuja de las Fuentes. Impulsó la romería, dando voz a la misma cartuja con coro de hombres de Lalueza acompañando la sacra misa.

Mosén Demetrio Segura

Hombre de gran nobleza

Por eso lo quiere tanto

El pueblo de Lalueza. 

En la vida de Juan Andrés Comenge, Santiago Vilella Barrachina

Y para terminar recordar un espléndido romance-poema de Mariano Peralta Asín, natural de Lalueza y que con gran maestría inmortalizó su particular romería a la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes. Mariano fue un gran escritor de su pueblo y sus gentes que colaboró con la revista del Recautillo y los programas de fiestas de Lalueza.

Peripecias ocurridas en el viaje a la cartuja

El día 9 de mayo

pensando  pasar buen día

en la iglesia la cartuja

en celebre romería.

Este día, por la mañana,

se quedó el pueblo desnudo,

unos para la Cartuja

otros para Torrente, al futbol.

Ya marchan las modistillas

con esa “famosa” rubia

siguiendo la Oscense y Julio

todos a la romería.

Eleuterio con su tractor

se veía con armonía

Antonio con el remolque

con una gran pandilla.

Cambreta con Manoler

también fueron con sus carros,

llevaban a sus familias

y parte del vecindario.

También fueron en bicicleta

para presenciar la escena,

y una rubia pequeña,

con la familia Pena.

Ya estamos en la Cartuja

todos con tanta ilusión

a visitar la iglesia

que es cosa de admiración.

No pudiéndose andar

de tantas personalidades,

unos visitan la fuente,

otros visitan los bares.

Ya llegaron los párrocos

y todos, viejos y menores

todos van a presenciar

los actos religiosos.

Ya terminada la Misa

todos salen por la puerta,

unos a tomar vermut

otros a coger la capaceta.

Ya se marchan a comer

a la sombra las paredes

otros van a las casetas

y alguien a los olivares.

Yo me junté con “Narciso”

que es un amigo cordial,

se dejó la alforja en casa

y partimos la caridad.

Cogimos la capaceta

como si fuera tal cosa,

comimos en medio un haber

al abrigo de una sosa.

Terminamos de comer

y fue una cosa sencilla,

fuemos a tomar café

invitados por las modistillas.

Al llegar a las modistillas

nos juntamos con los Penas,

que nos obsequiaron bien

y allí se empezó la escena.

Allí cantamos unas jotas,

Miguel pena daba la entrada,

nombrando a las modistillas

también a la profesora.

Con aquel vínico rancio

junto con melocotón,

todo eran cosas buenas

pa alegrar el corazón.

Llegó Pedrito Gascón

y José Raúl de Pena,

nos echaron unas fotos

debajo de la olivera.

También llegaron los quintos

cargadicos de licor

molestando a las modistillas

y se terminó el buen humor.

Nos marchamos al Rosario

todos tan condescendientes,

íbamos a cantar los Gozos

a la virgen de la Fuente.

Ya se terminó la tarde

de gozos y maravillas

y acordamos con “Narciso”

agasajar las modistillas.

Al entrar en Poleñino

a visitar a Otín y Elena

invitar algunas cosas

d´esas botellicas buenas.

Pero esto salió muy mal,

se nos volvió la “naranja”

y veréis lo que pasó

a la salida de Lanaja.

Al pasar el cementerio

ocurrió un accidente

chocó la rubia de Lalueza

con un coche de La Oscense.

No nos matamos ninguno

porque así lo quiso dios,

se nos quedó desmayada

Maribel la de Gascón.

Los dos heridos más graves

fueron Mari Malo Gavín

y el que escribe el romance

Mariano Peralta Asín.

Las primeras asistencias

fueron unos de Poleñino,

también venían, alegres

de sidra, champan y vino.

Al presenciar aquel acto

que tan desesperado había,

allí pasaron el tractor

y me montaron arriba.

Llegamos a Poleñino

y me querían acostar

mi dolor era tan grande

que a casa quería llegar.

Siempre me recordaré

y lo tendré en el cerebro

que el lugar de Poleñino

será mi segundo pueblo.

Me trajeron a Lalueza

con el remolque y el tractor,

todo el pueblo de jaleo

y que no estaba el doctor.

Me visitó un practicante

siendo una cosa buena

que el cual está retirado

llamado D. José Pena.

Ya me quedé tranquilo

después de tan apurau,

y ahora me llamarán todos

“Andrés” el resucitau.

Y me velaron de vivo

hasta las tres de la mañana,

el “afamado” “Narciso”

y Manolo “Estozarranas”.

 Mariano Peralta Asín. Lalueza, 9 de mayo de 1954.

Conchita Arilla Campo


Concha Arilla Campo nació el 8 de julio de 1925, en una casilla de vías y obras por la Peña del Agua, entre Poleñino y Grañen. Su madre Fermina trabajaba de guardia barrera en el paso a nivel del tren, tenía que poner una cadena cada vez que pasaba un tren. Una vez había dado paso a un gran ganado que, cuando el tren dio aviso de su paso, casi no le dio tiempo a pasar a la gran cabaña que bajaba en trashumancia desde la montaña.

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Conchita Arilla Campo

Era una casa baja preciosa donde jugaba mucho con su hermano Eusebio Joaquín. Eran cuatro hermanos: Pilar, Vicente, Eusebio y Conchita. Eusebio era el heredero de la casa y en la guerra le tocó ir en la retaguardia, era herrero y fue muy útil para herrar las caballerías. En cambio, Vicente murió en el frente de Extremadura.

Cuando Conchita tenía unos ocho años, su familia se trasladó al puesto de El Tormillo. Allí Conchita pudo ir a la escuela y aún se acuerda cuando su hermano Vicente le regaló un plumier, pinturas y un sacapuntas desde el tren. Consiguió entregárselo cuando, una vez reclutado, de viaje entre Zaragoza y Barcelona se detuvieron por un momento en la estación de El Tormillo y a través de la ventanilla consiguió alcanzarle el regalo. Durante la guerra algunas noches iban a dormir a un refugio por miedo a la aviación: “Se quisieron llevar, gentes de afuera, a algunas personas de la localidad, los montaron en un camión pero el alcalde lo evitó, menos al pobre cura que se lo llevaron”.

La vida en la estación era diferente. Tenían un pase y podían ir en tren a Zaragoza cada 14 días. Les daban carbón, viguetas y boletas, y el pan les llegaba a la casilla desde Grañen por el tren. En El Tormillo Jugaban a muchas cosas, Concha era muy alegre y divertida, era la pequeña y muy traviesa. Jugaban al Cocherito Lere, a la comba..,  a veces tiraban de la cuerda para que perdiese la que estaba saltando. El agua la iba a buscar  a la fuente nueva y también estaba el carruchón, había unas pilas de arena y un pocico donde siempre emanaba algo de agua, allí iban a lavar. A la fuente nueva iban con una burra, con argadas para cuatro cantaros. Les dejaban la burra.

Concha fue a la escuela hasta los catorce años, había buenos profesores, enseñaban de todo, eran clases separadas y al recreo salían por partes: “Primero las chicas y después los chicos”. Por las tardes le enseñaban a hacer labores. Luego fue a una casa donde aprendió el corte y así se hizo modista, llegó a tener hasta tres chicas trabajando para ella.

De joven se enamoró de un chico que era forestal, Juan Antonio. Le llevaba ocho años, pero la cuidaba mucho, la llevaba como a una flor. Pero a la familia no le gustaba y unos primos la quisieron ajuntar con otro chico, Ramón, era muy guapo, pero no le gustaba, era muy soso y no sabía bailar. Su madre siempre preguntaba «¿Con quién ha bailado Conchita?» Y mal le sabía si había bailado con Juan Antonio. A El Tomillo iban músicos para las fiestas, El Mediero o Antolín de Peralta, uno tocaba el violín y el otro la guitarra, no se acuerda quien cada cosa, tocaban pasodobles, vals, rancheras…

Concha se casó con José Loscertales Ulied, natural de El Tormillo. José era muy bailador, lo que le gustaba mucho a Concha, y una gran persona. José se quedó sin padre a edad muy temprana y tuvo que trabajar mucho en Casteflorite para salir adelante. Fue a la escuela hasta los doce años, su madre lo tuvo que sacar para ir a trabajar a pesar que el maestro no quería que abandonase la escuela. José era muy listo, hasta ejerció de maestro aunque cobró muy poco por ello. Trabajó mucho para un tío de Casteflorite, una vez cuidando a dos mulas y un burro, perdió el burro y su tío le dijo que no comería hasta que lo encontrase, al final lo encontró, pero al día siguiente se volvió a El Tormillo.

José encontró trabajo en un taller en Barbastro y se dedicó a arreglar radios, televisiones… la tienda se llamaba “Murillo”.  Cuando se casaron, José se dedicó a llevar las tierras, compraron tractor, semillas, abonos… pero tres años sin llover, de sequía, hicieron unos comienzos durísimos. Concha y José iban a buscar olivas, almendras, vid… “No había huerta, por El Tormillo era todo secano”. Gracias a que Concha cosía y a la tienda de ultramarinos que instalaron pudieron ir tirando. La tienda de comestibles se llamaba “Casa El Peraltes”, Concha se ponía a coser, especialmente en el patio en verano, cuando alguien entraba, dejaba de coser y atendía.

Concha y José tuvieron dos hijos Inmaculada y Carlos, con esfuerzo y trabajo sacaron adelante su familia. Ahora Conchita ha compartido sus recuerdos, con esa sabiduría del paso del tiempo y que es una enseñanza en sí misma, gracias Concha. Y un agradecimiento a Pilar Guerrero y Aimar Mir de la Residencia de la tercera edad de Sariñena por su colaboración para la realización de las entrevistas, gracias!!.