Diccionario panhispánico de dudas

2.ª edición
que

Como pronombre relativo (→ 1), es palabra normalmente átona que se escribe, por ello, sin tilde, a diferencia del interrogativo o exclamativo qué (→ qué). Sobre ciertos usos tónicos del pronombre relativo, → 1.1.1. Como conjunción (→ 2), es siempre palabra átona y se escribe sin tilde.

1. Pronombre relativo

Encabeza oraciones subordinadas de relativo con antecedente explícito o implícito, y puede referirse tanto a personas como a cosas. Cuando va precedido de artículo, forma el relativo complejo el que, que varía en género y número de acuerdo con la palabra a la que se refiere: el que, la que, lo que, los que, las que.

1.1. Con antecedente implícito, se construye obligatoriamente con artículo (salvo cuando introduce relativas de antecedente implícito indefinido; → 1.1.1) y puede ir o no precedido de preposición, dependiendo de la función que, dentro de la oración principal, desempeñe la subordinada de relativo: «El que más ama puede más» (Martínez Evita ar 1995); «Para los que defendían a los pumas […], aquello fue inenarrable» (Azuela Casa mx 1983).

1.1.1. Cuando introduce relativas de antecedente implícito indefinido ―‍con el sentido inespecífico de 'algo, alguna cosa que' o, en oraciones negativas, 'nada que'‍― dependientes sobre todo de verbos como haber y tener, o de otros como buscar, encontrar, etc., no lleva artículo y puede pronunciarse tónico o átono, y escribirse, consecuentemente, con tilde o sin ella (→ tilde2, 3.2.3a): «Por una vez, el chulo Antúnez no encontró qué replicar» (Silva Cuerpos es 2014); «Los expertos no encuentran que decir» (Nacional do 14.1.2012); «Julio, Casimiro y Serafín tenían con qué entretenerse» (Mola Nena es 2020); «Todos tenían con que defenderse» (Trueba Derrota mx 2010); «Yo fijo la atención en el trayecto de una de las balas realistas: […] no la arredra nada, no hay qué la desvíe» (Boullosa Paredes mx 2010); «Entonces… ¿no hay que pueda hacerse?» (Radrigán Beckett cl 2004). Con haber y tener, cuando que no va precedido de preposición y va seguido de infinitivo, solo es posible la pronunciación tónica y la escritura con tilde (qué) para distinguirse de la conjunción átona que de las perífrasis de obligación «haber o tener que + infinitivo» (→ 2.14): «En el monte al menos tenía qué comer» (Serrano Corazón cl 2001); «Le aguardaba una larga noche y en su pieza ya no había qué leer» (Battista Huella ar 2007). El relativo tónico propio de este tipo de construcciones aparece en la fórmula no hay de qué con la que se contesta a las expresiones de gratitud: «‍―¡Y gracias por todo! ―‍¡No hay de qué!» (VqzFigueroa Taberna es 1994).

1.2. Con antecedente explícito, encabeza oraciones explicativas o especificativas y, dependiendo de la función que el relativo desempeñe en la oración subordinada, irá o no precedido de preposición.

1.2.1. Cuando el relativo no va precedido de preposición, se dan dos situaciones diferentes:

a) Si la oración de relativo es especificativa, el relativo se construye siempre sin artículo tanto en América como en España: «La mano que le tendió el viejo para despedirse era blanda y húmeda» (Goldemberg Nombre pe 2001); «Me obligas a decir cosas que no quiero decir» (Torné Corazón es 2020); «¿Es el señor Roberto que conozco?» (Aridjis Zona mx 2001).

b) Si la oración de relativo es explicativa ―‍caso en el que puede alternar con el cual, la cual, los cuales, las cuales o, si el antecedente es de persona, también con quien(es)‍―, el relativo se construye siempre sin artículo en el español de España: «La niña, que no tendría más de cinco años, seguía aferrada a la extremidad libre del chico» (Giner Bruma es 2020) [= la cual / quien no tendría…]; «Lucía mira de reojo hacia su bolso, que está en el suelo junto a la silla caída» (Arenillas/Cuerda Verano es 2011) [= el cual está…]; para los hispanohablantes españoles, una oración explicativa en la que el relativo se construya con artículo y no vaya precedido de preposición solo puede interpretarse como una relativa sin antecedente expreso en aposición (en ese tipo de oraciones, el relativo no es sustituible por el cual, la cual…, sino por aquel que, aquella que…): «Soy Juanillo, el que le lleva el periódico todas las mañanas» (Naveros Calor es 2001) [= aquel que le lleva…]. Por su parte, en el español americano, en las oraciones explicativas que no van introducidas por preposición, el relativo, al igual que en España, se construye también sin artículo: «El hombre, que estaba ebrio, aprobó con un gesto» (Mendoza Amante mx 2001); «En esta soledad, que ya no es tan agónica, he soñado con su tibieza y su aliento a cigarrillo» (Espinosa Vida co 2001); pero, a diferencia de lo que ocurre en España, también es posible ―‍especialmente en las áreas chilena, rioplatense, andina y mexicana‍― que el relativo lleve artículo y pueda alternar tanto con el cual, la cual… (constituyendo una oración de relativo explicativa con antecedente expreso) como con aquel que, aquella que… (constituyendo una oración de relativo sin antecedente expreso en aposición): «Se presentó en su oficina, la que compartía con los demás encargados de partes, y preguntó con voz sonora por Reyes» (Serrano Enemiga cl 2013) [= la cual compartía… (solo existe una oficina, de la cual se comenta una característica) / = aquella que compartía… (queda abierta la posibilidad de que haya más de una oficina, y la relativa añade una característica que permite identificarla)].

1.2.2. Cuando el relativo con antecedente explícito va precedido de preposición, la posibilidad de construirse con el artículo depende, por un lado, de si la oración es explicativa o especificativa y, por otro, de cuál sea la preposición:

1.2.2.1. En oraciones explicativas, en el español actual el relativo se construye normalmente con artículo: «Su primer novio formal, al que amó con la pasión casi demente de que era capaz a los dieciocho años, escapó a su compromiso una semana antes de la fecha prevista para la boda» (GaMárquez Amor co 1985); «En otro salón, en el que ardía una chimenea, cotorreaban señoras de complicados peinados» (Mendoza Verdad es 1975). En estos casos, el que puede sustituirse por el cual (→ cual, 2.1) o, si el antecedente es de persona, también por quien (→ quien, 1). El uso del relativo sin artículo en estos casos constituye hoy un arcaísmo relegado a textos literarios. No obstante, cuando la relativa explicativa preposicional aparece tras nombres propios, citas y otras expresiones denominativas como complemento de hablar, referirse u otros verbos que aluden a lo que se acaba de mencionar, es posible, aunque no es lo habitual, que el relativo se construya sin artículo: «Era la insensatez de la guerra civil, de que habla Eurípides» (RdgzAdrados Historia es 2011).

1.2.2.2. En oraciones especificativas, que puede llevar artículo con todas las preposiciones y en todas las funciones, teniendo siempre en cuenta lo siguiente:

a) El relativo se construye necesariamente con artículo cuando la oración de relativo es negativa: «El erotismo es un tema del que no se ha hablado demasiado» (Tiempo es 3.9.1990); y no *un tema de que no se ha hablado.

b) También es obligatoria la presencia del artículo cuando el relativo que es el núcleo de un complemento directo preposicional o de un complemento indirecto: «Nunca engañaría a un hombre al que amo» (Ocampo Cornelia ar 1988); «Cuatro han sido los recorridos a los que afectan las medidas de seguridad implantadas» (Mundo es 15.5.2004); «El universo está formado por pequeñas partículas de materia, unidas por esa especie de pegamento al que damos el nombre de energía» (Volpi Klingsor mx 1999). Cuando el relativo tiene antecedente definido de persona y funciona como complemento directo, puede prescindirse de la preposición y el artículo, pero no únicamente del artículo; así, puede decirse el hombre al que amo o el hombre que amo, pero no *el hombre a que amo.

c) El relativo puede construirse con artículo o sin él cuando va con las preposiciones a, con, de, en o por y desempeña en la subordinada cualquier función que no sea la de complemento directo o indirecto: «La silla a la que está fuertemente atado cae con él al suelo» (Bolaño Putas cl 2001); «Era un negro gigantesco, […] graduado en los primeros cursos de artillería a que asistieron los cubanos en la Unión Soviética» (Padura Aquello cu 2015); «Antes quiero que me diga el mal del que voy a morir» (Aridjis Zona mx 2001); «Te la daré [la carta] a cambio de la suma de que hablamos» (Aguilera Caricia mx 1983); «Usa una red en la que confíes» (País uy 14.5.2014); «La mujer en que te has convertido no me interesa para nada» (LTena Millón es 1990); «La decisión con la que lo hacía era admirable y chistosa» (Mírez Perfectos ve 2020); «Se levantó demasiado pronto de la cama de la mujer con que tenía amores» (Donoso Pájaro cl 1970); «Esa es la razón por la que va vestido “como un enterrador”» (Santos Inbox es 2020); «La verdadera razón por que quieres quedarte es Miguel» (Allende Casa cl 1982). La presencia del artículo suele ser lo más habitual, especialmente en el caso de por, ya que la secuencia por que puede tener también otro valor (→ porque, 2b).

d) No se admite la supresión del artículo en las oraciones enfáticas de relativo: Con esa piedra fue con la que golpearon al árbitro, y no *Con esa piedra fue con que golpearon… Para la supresión de la preposición en estas construcciones, → 1.5.

1.3. En la lengua oral y, en general, en registros poco cuidados, aparece a veces indebidamente un pronombre personal átono dentro de una oración de relativo, con el mismo referente y cumpliendo la misma función que el pronombre relativo: ⊗‍Tenía un perro enfermo al que había que cuidarlo mucho, en lugar de Tenía un perro enfermo al que había que cuidar mucho; ⊗‍«Era algo que lo teníamos que resolver en familia» (Vistazo ec 9.7.1997), en lugar de Era algo que teníamos que resolver en familia. A veces, el uso del pronombre átono lleva incluso a suprimir la preposición exigida por la función que cumple el relativo: ⊗‍El hermano de tu amiga, que lo conocí ayer, es muy simpático, en lugar de al que conocí ayer. La ausencia de preposición ante el relativo se suple, en el caso de los complementos circunstanciales o de régimen, introduciendo en la oración de relativo un pronombre personal tónico precedido de la preposición que debería llevar el relativo: ⊗‍Voy a salir con el chico que te hablé ayer de él, en lugar de Voy a salir con el chico del que te hablé ayer. Es un fenómeno similar al de la sustitución del relativo cuyo por el relativo que seguido de un posesivo (→ cuyo -ya, 1.3): ⊗‍«Existen productos como el DDT y el Paraquat […], que su uso ha sido prohibido» (Siglo pa 10.4.1997), en lugar de cuyo uso ha sido prohibido.

1.4. La preposición en que antecede al relativo es opcional cuando este realiza funciones de complemento circunstancial de tiempo y su antecedente puede formar parte de un sintagma que no necesita obligatoriamente la preposición para desempeñar esa misma función: Estalló la guerra el año que se jubiló oen que se jubiló (pues puede decirse Estalló la guerra ese año oen ese año); pero no sería correcta una oración como ⊗‍El momento que estalló la bomba fue de gran confusión, sino que debe ser El momento en que estalló la bomba…, pues no puede decirse ⊗‍La bomba estalló ese momento, sino en ese momento. Si el complemento no es de tiempo, debe mantenerse la preposición: ⊗‍La casa que viví de niño ya no existe; debe decirse La casa en que viví de niño.

1.5. Aunque a veces, especialmente en el habla coloquial, se omite la preposición que precede al relativo cuando coincide con la que precede al antecedente (caso que lleva aparejada también la omisión del artículo), en la lengua culta formal se prefiere mantener ambas preposiciones: En la ciudad en (la) que vivo hay mucha contaminación (mejor que En la ciudad que vivo…); Al tema a(l) que hemos aludido hoy se refirió ya ayer el director (mejor que Al tema que hemos aludido hoy…). En el español de América y, en España, entre hablantes catalanes, la omisión conjunta de preposición y artículo es frecuente en las oraciones enfáticas de relativo, que se construyen con el verbo ser: «Fue por eso que recurrí a una gran amiga de ella» (País co 19.5.1997); «Con este convencimiento fue que[…] se generó un nuevo concepto de construcción industrial» (Hoy cl 07-13.7.1997). Este fenómeno ha sido atribuido tradicionalmente a la influencia del francés, motivo por el cual esta construcción ha recibido el nombre de «que» galicado, aunque se da en muchas otras lenguas, tanto románicas como germánicas. Se trata de una construcción muy generalizada en el español americano y especialmente frecuente cuando el elemento focalizado es un adverbio de lugar, de tiempo o de modo: «Es allí que organizan y entrenan a estos grupos contrarrevolucionarios» (NHerald us 28.7.1997); «Fue entonces que noté, por el ardor, que tenía mordeduras en el dedo medio de la mano derecha» (Valladares Esperanza cu 1985); «Fue así que el almuerzo dominical terminó centrándose en el “caldu maní”, sopa de refinada sustancia» (Tiempos bo 9.3.1997). Hoy se considera que, en estas construcciones, que es una conjunción subordinante, más que un relativo. En cambio, en el español de España se prefiere en estos casos repetir la preposición ante el relativo con artículo: Fue por eso por lo que, Con este convencimiento fue con el que; o, si el antecedente es un adverbio, el uso en la relativa del adverbio relativo correspondiente: Es allí donde…, Fue entonces cuando…, Fue así como Por otra parte, se recomienda en estas construcciones no omitir la preposición ante el antecedente aunque esta coincida con la que precede al relativo: A eso es a lo que me refiero (mejor que Eso es a lo que me refiero); Por eso fue por lo que me fui (mejor que Eso fue por lo que me fui). Similares a este tipo de construcciones son las interrogativas perifrásticas con ser encabezadas por un adverbio interrogativo, habituales en América y, en España, entre hablantes catalanes, en las cuales que funciona asimismo como conjunción: «¿Dónde fue que lo vio?» (Marsé Embrujo es 1993); «¿Cuándo fue que usted estudió a Marx?» (Soriano León ar 1986); «¿Cómo fue que comenzó esta historia?» (Universal ve 8.9.1996). En el español de la mayor parte de España, lo normal es optar en estos casos por interrogativas no perifrásticas: ¿Dónde lo vio?; ¿Cuándo estudió usted a Marx?; ¿Cómo comenzó esta historia? Por último, no se consideran correctas las oraciones de este tipo en las que el elemento focalizado no es un adverbio o un sintagma preposicional, que se dan en el habla popular americana: ⊗‍Los niños fue que rompieron el cristal; ⊗‍¿Quién es que llama?

1.6. El relativo que aparece a veces en construcciones de valor cuantitativo-ponderativo similares a las que se dan con cuán(to): «¿Sabes las veces que me lo has leído?» (Signes Darwin es 1980); «No sabés lo que me costó meterlos en el baño» (Andrade Dios ar 1993). Cuando la ponderación se refiere a un adjetivo o a un adverbio, estos se intercalan entre el artículo neutro lo y el relativo que: «¡Sé lo débil que es!» (Wolff Kindergarten cl 1977); «Es increíble lo bien que se está aquí, lo a gusto que se siente el cuerpo» (RGodoy Mujer es 1990).

1.7. Es incorrecto el uso del relativo que seguido del posesivo su o del artículo cuando dicha secuencia tiene el valor posesivo que corresponde a cuyo (→ cuyo -ya, 1.3).

1.8. dar que + infinitivo (dar que pensar, dar que hablar, etc.).

dar(se), 16.

1.9. lo que es.

ser, 4.

1.10. uno de los que + verbo.

concordancia, 4.14.

1.11. yo soy el que, tú eres el que, vos sos el que + verbo.

concordancia, 4.16.

2. Conjunción

2.1. Introduce oraciones subordinadas sustantivas en función de sujeto: «No le gusta que su mujer trabaje» (Hoy cl 11-17.7.1984); de complemento directo: «¡Yo no quiero que te vayas!» (Santiago Sueño pr 1996); y de término de preposición: «Despertó su temor el hecho de que la tía Julia fuera boliviana» (VLlosa Tía pe 1977); «Estoy segura de que lo lograrás» (O'Donnell Vincent ar 1982); «Gregorio insistió en que no necesitaba absolutamente nada» (Padilla Jardín cu 1981); «Puede tratarse de una puerta simple o de una puerta ornamentada, según que incluya o no algún adorno en el dintel o en las jamba» (SCristóbal Casa pe 2001).

2.1.1. Sobre la posibilidad de anteponer el artículo el a las oraciones subordinadas sustantivas (El que hubiera llovido nos favoreció; Lamenta el que se haya dudado de su honestidad), → el, 8.

2.1.2. Cuando la oración subordinada funciona como complemento directo de un verbo de petición, mandato, deseo o temor, se suprime a veces la conjunción que: «Le rogué me permitiera acompañarla hasta la entrada» (Cano Abismo co 1991); «Me ordenó hiciera alto frente al despacho del licenciado Ginés» (Bravo Sur mx 2004); «Oí una voz que deseé fuera producto de mi imaginación» (Montero Mesa es 2015); «Ya me temo no termine nunca [esta guerra]» (Umbral Leyenda es 1991); sucede también en subordinadas de verbos de pensamiento o juicio, si estos son, a su vez, verbos subordinados: «Vienen a salvar culturas que consideran están muriendo» (Guerrero Corazonando II ec 2020); «Son disparos que estimamos han salido de un edificio cerca de la iglesia» (Hernández Enero pa 2007). Ocasionalmente, se suprime también la conjunción que cuando introduce la subordinada de sujeto de construcciones copulativas con ser posible, necesario, etc.: «Es posible sea ese su estado propio» (País es 26.4.2018). Estas omisiones eran muy habituales en la lengua de otras épocas, pero hoy han quedado relegadas, sobre todo, al lenguaje epistolar y jurídico-administrativo: «Mucho agradeceré se sirvan remitir una copia a su oficina lo antes posible» (Cueto Hora pe 2005); asimismo, es fenómeno muy extendido en la lengua popular de las áreas mexicana y centroamericana: «Creo tiene razón» (Padilla Diablo gt 2001). No obstante, lo más normal en el español general de hoy es mantener la conjunción que en todos estos contextos: le rogué que me permitiera…, me ordenó que hiciera…, etc.

2.1.3. Es rechazable la supresión de la preposición delante de la conjunción que cuando aquella viene exigida por la función que la subordinada sustantiva ejerce dentro de la principal; así pues, es incorrecto decir ⊗‍estoy seguro que…, en lugar de estoy seguro de que; ⊗‍me acordé que…, en lugar de me acordé de que…, etc. (→ queísmo).

2.1.4. Aún más censurable resulta la anteposición de la preposición de a la conjunción que cuando la subordinada sustantiva ejerce una función que no admite preposición; por tanto, no se debe decir ⊗‍pienso de que…, sino pienso que…; ⊗‍es posible de que…, sino es posible que…, etc. (→ dequeísmo).

2.1.5. Cuando, con el verbo decir y similares, entre la conjunción y la oración que esta introduce se intercala una oración condicional, en la lengua coloquial tiende a repetirse el que tras el inciso: «Me dijo que, si no quería ir por las buenas, que acudiera a las autoridades» (NHerald us 2.3.1997). En la lengua escrita, en cambio, suele evitarse esta redundancia: Me dijo que, si no quería ir por las buenas, acudiera a las autoridades.

2.1.6. Delante de las oraciones interrogativas indirectas dependientes del verbo preguntar, es habitual en la lengua coloquial la presencia de un que, innecesario pero admisible, ante la conjunción si o el pronombre o adverbio interrogativo que introducen la subordinada (la presencia de esta partícula indica la intención del hablante de trasladar al discurso indirecto la literalidad de la pregunta): «Nos pregunta que si nos gusta la exposición» (Hidalgo Azucena es 1988); «Larrocha pregunta que qué significa eso» (País es 2.6.1987); «El oficial le preguntó que dónde estaba el sospechoso» (Flores Siguamonta gt 1993), de igual sentido que pregunta si nos gusta la exposición, pregunta qué significa eso, preguntó dónde estaba el sospechoso. Cuando se utiliza decir con el sentido de 'preguntar', es igualmente superfluo el uso de que cuando la interrogativa va introducida por la conjunción si: «Un día me dijo que si quería ir a la Liga del Cauca» (Tiempo co 11.11.1996), de igual sentido que me dijo si quería ir… Pero, cuando la interrogativa dependiente de decir va introducida por un pronombre o un adverbio interrogativos, la presencia de que es obligatoria para evitar la confusión con los usos en que decir significa 'comunicar', y no 'preguntar': «Un señor llamó diciendo [= preguntando]que qué pasaba con su ordenador» (Mundo es 16.2.1997); «¡He dicho [= preguntado]que dónde está!» (Mendizábal Cuponazo es 1992); si en estos dos ejemplos se suprimiese la conjunción que, se interpretarían en un sentido diferente: Un señor llamó diciendo [= comunicando] qué pasaba con su ordenador; He dicho [= comunicado] dónde está.

2.2. Introduce el segundo término de una comparación propia, es decir, aquella en la que se comparan dos entidades diferentes en relación con una determinada noción o magnitud. La conjunción que va siempre precedida, inmediatamente o no, de un adjetivo o un adverbio de sentido comparativo (mejor, peor, mayor, menor, igual, más, menos, antes, después, etc.) o de un sustantivo multiplicativo o fraccionario (doble, triple, mitad, etc.): Tu automóvil es mejor que el mío; Su hermano pequeño es más alto que él; Mi maleta llegó después que yo; Ahora gano el doble que hace un año. En cambio, se emplea la preposición de, y no la conjunción que, para introducir oraciones de relativo sin antecedente expreso que denotan no una entidad distinta, sino grado o cantidad en relación con la magnitud que se compara: «Le pagaré el doble de lo que marque el taxímetro» (Ribera Sangre es 1988); «El Viejo sabe del testigo más de lo que aparenta» (Pozo Noche es 1995); «Me despierto varias horas antes de lo que solía» (Téllez Trastornos mx 1995). Obsérvese, a este respecto, la diferencia entre estos dos enunciados: Eso importa más que lo que tú dices [= A importa más que B], frente a Eso importa más de lo que tú dices [= A importa más de lo que tú dices que importa]. Sobre la puntuación de las construcciones comparativas, → coma2, 3.4.

2.2.1. Cuando el segundo término de una comparación propia es una oración subordinada introducida a su vez por la conjunción que, es gramaticalmente impecable la emisión conjunta del que comparativo y el que introductor de la subordinada: «Parece más positivo que él exista que que no exista» (Cabrera Cine es 1999). No obstante, para evitar la cacofonía, es habitual introducir entre ambas conjunciones un no expletivo (→ no, 3a): «Mejor es eso que no que a uno lo ignoren» (Landero Juegos es 1989). No debe sustituirse en estos casos el que comparativo por la preposición a: ⊗‍«Es mejor que te llamen guapo a que te tachen de feo» (Tiempo es 28.5.1990); este error se explica por el influjo de construcciones similares con preferir o ser preferible, cuyos complementos sí llevan la preposición a (→ preferir y preferible): Prefiero que vengas a que te quedes; Es preferible que te llamen guapo a que te tachen de feo. Lo que no debe hacerse en ningún caso es eliminar, sin más, el que conjuntivo: ⊗‍Es mejor que salgas que te quedes en casa.

También la conjunción comparativa que puede ir seguida del relativo que: Tengo más cosas que alabarte que que criticarte; Hay más que perder que que ganar. Tampoco es recomendable aquí suprimir uno de los dos que: ⊗‍Tengo más cosas que alabarte que criticarte; ⊗‍Hay más que perder que ganar. En casos como estos se aconseja evitar la cacofonía haciendo explícito el antecedente cosas y repitiéndolo en el segundo término de comparación: Tengo más cosas que alabarte que cosas que criticarte; Hay más cosas que perder que cosas que ganar.

2.2.2. Para el uso de que en construcciones de sentido comparativo con preferir y ser preferible, → preferir y preferible.

2.2.3. Para el uso de que como introductor del segundo término de comparación en construcciones comparativas con igual, → igual.

2.2.4. Sobre el uso de que o de con las locuciones al contrario y al revés, → contrario -ria, 3 y revés.

2.3. Introduce oraciones subordinadas consecutivas, normalmente en correlación con tan(to) o tal: «Es tanto lo que se ha popularizado este canario que hoy existen grandes criaderos» (Wundt Cría ar 1990); «Fue algo tan sencillo que nunca le prestaste atención» (Salazar Selva co 1991); «El hecho adquirió tales proporciones que[…] Jerusalén sufrió una conmoción» (Benítez Caballo 1 es 1984). Como se ve en los ejemplos, en estas construcciones la conjunción que no va precedida de coma (→ coma2, 3.4).

2.4. En determinadas expresiones coloquiales de valor ponderativo, se elide, por sobrentendido, el primer segmento de la construcción consecutiva: «El ministro está que trina» (Leguina Nombre es 1992); «Pero si toreas que da gusto» (MtzMediero Lola es 1988). Se sobrentiende tan enfadado, en el primer caso, y tan bien, en el segundo.

2.5. Introduce oraciones subordinadas causales explicativas, con sentido equivalente a porque: «Me voy, que tengo que vigilar a Rigoberto» (Quintero Esperando cu 1996). Normalmente van pospuestas y la coma que precede a la oración introducida por que es obligatoria (→ coma2, 2.5.1).

2.6. Introduce oraciones subordinadas finales, con sentido equivalente a para que: «¡Quítate ese pelucón, que te veamos el pelo de costurera!» (MtnRecuerda Arrecogías es 1980); «¡Ven que te vea!» (Pombo Metro es 1990).

2.7. Repetida o no, equivale a la conjunción o en expresiones de sentido concesivo: Que venga, que no venga [= venga o no venga, aunque no venga], yo sí pienso ir a la fiesta; «Pero quieras que no [= quieras o no, aunque no quieras], tiene sus días contados esta mentalidad» (Ocampo Testimonios ar 1977).

2.8. También se usa la conjunción que en la estructura contrastiva «yo que + pronombre o sintagma nominal» (yo que tú, yo que su hermano…), que equivale a si yo fuera… o a yo en tu, su… lugar…: «Yo que tú no andaría hablando tanto» (Moreno Corazón cl 2002); «Yo que su madre le hubiera dado sus buenas cachetadas» (Palou Muerte mx 2003). Es mayoritaria y preferible esta construcción a la variante con de, uso achacable en algunos casos al influjo de otras lenguas, como el catalán, donde se emplea en estas construcciones la preposición: «Yo de usted tomaría de una vez las riendas de mi vida en lugar de ser tan veleta» (Cunillé Usted es 2005); «Yo de vos dormiría con un ojo abierto» (Franco Paraíso co 2001).

2.9. Cuando se combina con una negación, adquiere sentido adversativo. Si precede a la negación, equivale a y: «Esa [bota] sí es de él, que no mía» (Boullosa Duerme mx 1994). Si sigue a una oración negativa, equivale a sino: «Pepe, que eso tuyo no es color, que es barro de la Atalaya» (Guerra Cuentos es 1941-a1961).

2.10. Puede introducir oraciones independientes e incluso encabezar oraciones interrogativas o exclamativas directas, no obstante lo cual, por tratarse de la conjunción, mantiene su pronunciación átona y su escritura sin tilde. Entre los matices que expresa en estos casos, cabe destacar los siguientes:

a) Advertencia: «¿Qué haces ahí arriba? ¡Que te vas a caer!» (Galán/Garcimartín Posada es 1990).

b) Queja o lamentación: «¡Que me muero!» (Castro Fiebre es 1994).

c) Deseo: «¡Que te vaya bien, Doroteo!» (Scorza Tumba pe 1988).

d) Mandato: «¡Que te calles ya!» (Mírez Perfectos ve 2020).

e) Asombro, generalmente en oraciones interrogativas: «¿Que no quiere gas? ¿Pues qué quiere?» (Morales Verdad us 1979).

f) Resumen de lo oído o de lo enunciado con anterioridad: «O sea, que eres feliz» (Pozo Novia es 1995); «Vamos, que no existe educación musical» (Vanguardia es 28.2.1995).

g) Hipótesis, generalmente en oraciones interrogativas, con sentido equivalente a si: ¿Que no llegamos a tiempo? [= si no llegamos a tiempo] Pues nos volvemos.

h) Precedido de la preposición a, manifiesta convencimiento sobre lo que se expresa a continuación: «¿A que es preciosa?» (VqzFigueroa Taberna es 1994); «A que te fusilan encima, idiota» (MtzMediero Lola es 1988); también se usa para incitar o retar al interlocutor a realizar una acción: «¡A que no me alcanzas, Scaramouche!» (Paso Palinuro mx 1977).

i) En el habla coloquial de Chile se usa encabezando oraciones exclamativas ponderativas para enfatizar lo que se expresa a continuación: Que está caro el pan; ¡Que me gusta este vino!; «¡Que es cara de raja [ 'sinvergüenza'] este hueón!» (Heim Madre cl 2009). Se trata de construcciones en las que se ha suprimido la interjección de la que dependen este tipo de oraciones: «Puta que eres chistoso, flaco» (DzKlaassen Antología cl 2009); «Mira que estás creativo» (Forch Campeón cl 2002); «Pucha que se cansó rápido» (Moro Escalera cl 2004). En otras zonas del ámbito hispanohablante, en construcciones ponderativas de este tipo se usa el exclamativo tónico qué (→ qué, 10): ¡Qué me gusta este vino!

2.11. Se usa como refuerzo detrás de adverbios de afirmación como sí, claro, naturalmente, seguro, seguramente, etc.: «Claro que tiene razón» (Morales Verdad us 1979); «Naturalmente que te conmoví» (Ocampo Cornelia ar 1988); «Seguro que también te ha engañado» (Parra Tristán cl 1994). Con y seguramente, su presencia es opcional: «Sí (que) funciona. Mirá» (Fresán H.ª argentina ar 1991, 176); «Seguramente (que) este sabe algo» (Alegre Sala es 1982); pero, cuando se usa irónicamente expresando negación o forma parte de expresiones de carácter ponderativo, es obligada la presencia de que: «¡Pues sí que estamos buenos!» (GaBadell Funeral es 1975); «Déjeme ayudarle con estos mamotretos… ¡Caramba, pues sí que pesa el nuevo mundo!» (Savater Sinapia es 1983).

2.12. Es opcional su empleo detrás de ojalá: «Ojalá que esto termine pronto» (Montero Trenza cu 1987); «Ojalá sirva de algo» (Mendoza Amante mx 2001).

2.13. También es opcional su presencia tras las locuciones adverbiales temporales en esto, en eso: «En eso que el mexicano se embroca un sarape […] y, disfrazado de foldorista, grita» (Mojarro Yo mx 1985); «En esto entra su secretaria […] para avisarle de que hay dos personas en la antesala que desean verle» (Nkogo Nambula gq 2006).

En los casos señalados en los tres párrafos anteriores en que es opcional su empleo, su presencia es más propia del habla coloquial que del habla culta.

2.14. Con los verbos haber y tener, y seguida de infinitivo, forma perífrasis verbales que expresan necesidad u obligación: «¡Hay que seguir adelante!» (Moncada Otoño es 1993); «Tenemos que encontrarlo» (López Vine mx 1975). Estas perífrasis no deben confundirse con las secuencias haber o tener qué seguidas de infinitivo, donde qué es un relativo tónico que ha de escribirse, por ello, con tilde (→ 1.1.1 y tilde2, 3.2.3a): En la nevera no hay qué comer; No tengo qué ponerme.

2.15. Entre formas verbales idénticas de tercera persona del singular del presente de indicativo, forma parte de construcciones de valor reiterativo, en las que el segundo verbo aparece opcionalmente precedido de te: «Esa pobre sigue llora que llora» (Merino Choz es 1987); «Ella continuó llora que te llora» (Vergés Cenizas do 1980); «Todo el año trabajando, dale que dale» (Hoy cl 13-19.1.1997).

2.16. Es uso coloquial propio de España y algunas zonas americanas, como el Río de la Plata, la presencia de un que expletivo en oraciones ponderativas encabezadas por qué, vaya, cuánto o menudo: «¡Qué bien que habla este hombre…!» (Dolina Ángel ar 1993); «Vaya canallita que resultó ese mosquita muerta» (VLlosa Esquinas pe 2016); «¡Cuántos tatuajes que tienen!» (Clarín ar 29.5.2016); «Menudo vicio que tienes» (Lazcano Norte es 2009). Asimismo, puede añadirse que en la lengua coloquial a los cuantificadores poco, mucho, bastante usados en expresiones ponderativas: «Bueno, pues no vengas. Bastante que me importa a mí» (MñzClares Onégeses es 1988). En la lengua culta se prefiere, en todos estos casos, el uso sin que.

2.17. Forma parte de numerosas locuciones conjuntivas: a no ser que, antes (de) que (→ antes, 3), así que, comoquiera que (→ comoquiera, 2), con tal (de) que (→ tal, 2), dado que (→ dar(se), 4), de manera o modo que (→ manera, 5 y modo, 4), después (de) que (→ después, 2), dondequiera que (→ dondequiera, 1), en tanto que (→ tanto -ta, 7), mientras que (→ mientras, 4), por más que (→ más, 2.3), puesto que, ya que, etc.

2.18. de que.

a) En el habla popular se emplea como locución de valor adverbial con el sentido de 'en cuanto, tan pronto como': ⊗‍«De que el Picaza venga a la mili, ni se vuelve a acordar de ella» (Delibes Hoja es 1986). Es uso que hoy rechaza la norma culta.

b) Sobre el uso correcto o incorrecto de la preposición de ante la conjunción que, → dequeísmo y queísmo.

2.19. ni que decir tiene.

Significa 'no hace falta decir(lo)' y funciona como locución adverbial equivalente a por supuesto: «La oposición, ni que decir tiene, censuró unánimemente a los interpelados» (Tiempos bo 2.2.1997); «Ni que decir tiene que este trabajo excelente les prestará un servicio inestimable» (Vanguardia es 2.6.1995). En esta locución, que es conjunción átona que no debe tildarse.

2.20. no… más que.

más, 1.20.

3. como que.como, 2.9.

4. con que.conque, 3.

5. por que.porque, 2.

Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española:
Diccionario panhispánico de dudas (DPD) [en línea], https://www.rae.es/dpd/que, 2.ª edición. [Consulta: 18/06/2026].

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